Se vive la fiesta electoral… donde el pueblo altamirense gana (por ahora)
La disputa de los aspirantes está centrada, sin rodeos, en el partido Morena, que hoy por hoy domina el escenario político con amplias probabilidades de refrendar el poder en los municipios clave. Y en Altamira, el tablero tiene una pieza que condiciona todo: el actual alcalde, Armando Martínez Manríquez.
Abril fue de los niños, Mayo será de las madres, y después… vendrá la factura política.
POLITIQUEANDO
POR: MARIO A. SEGURA
DESDE EL CIELO DE TAMAULIPAS
ALTAMIRA, TAM., 05 Mayo 2026.- Les diré, que como un experimento social de mi parte, ya que en tiempos de AMLO, se dijo, que el pueblo ahora esta más politizado y ya no lo hacen tonto, así que ahora son mas observadores de lo que pasa en cuanto al comportamiento de los aspirantes a ser votados para algún cargo, como es el caso de quienes quisieran llegar a la alcaldía altamirense, y por lo que ahora andan muy amables y queriendo quedar bien con los dueños de las credenciales de elector.
Por eso es por lo que a mi ver en el sur de Tamaulipas está ocurriendo algo que, aunque suene a paradoja, resulta profundamente revelador: la política se ha convertido en fiesta… y el pueblo, al menos en esta etapa, es el invitado de honor.
Tampico, Madero y Altamira viven un fenómeno político-social donde la competencia electoral se traduce —curiosamente— en beneficios inmediatos para la gente. Despensas, jornadas médicas, cortes de cabello gratuitos, eventos recreativos, loterías populares… y en abril, un desfile interminable de regalos para las niñas y los niños. De pronto, todos se acordaron de la niñez.
Y lo que viene no es menor: el Día de las Madres.
Ahí se medirá, otra vez, quién da más… y quién conecta mejor.
Porque seamos claros: no es casualidad. Es estrategia.
La disputa está centrada, sin rodeos, en el partido Morena, que hoy por hoy domina el escenario político con amplias probabilidades de refrendar el poder en los municipios clave. Y en Altamira, el tablero tiene una pieza que condiciona todo: el actual alcalde, Armando Martínez Manríquez.
Su posicionamiento como uno de los mejores evaluados de Tamaulipas y del país no es un dato menor: es la vara con la que serán medidos todos los aspirantes. Y no cualquiera la salta.
La lista es amplia y, como suele pasar, diversa en perfiles… y en historias.
Ahí está el diputado local Marcelo Abundis Ramírez, con estructura y presencia territorial. También la diputada federal Blanca Narro Panameño, que ha construido discurso, cercanía y una narrativa alineada al proyecto nacional.
Se suman los perfiles internos del actual gobierno municipal:
José Francisco Ramírez Pérez, operador político con conocimiento del aparato administrativo, y Blanca Guzmán Hinojosa, con contacto directo con los programas sociales.
Y en medio de ese tablero, una figura que genera conversación:
Rossy Luque, la presidenta del DIF Altamira, aunque las reglas partidistas podrían limitar su camino por Morena, ya que desde la próxima elección no permitirá el nepotismo, y es que resulta ser la esposa del alcalde en turno, solo que, por su cercanía con la gente, se le abren otras rutas políticas en la alianza, si por que el Partido Verde y el del Trabajo; podrían solicitar que pudiera competir con sus siglas, y pues queda abierta esa posibilidad.
No falta quien quiere colarse por la puerta de atrás: y por ahí es en donde esta el exdiputado Ciro Hernández, con pasado multicolor, y la otra es la persistente Griselda Carrillo, que vuelve a levantar la mano, ya me imagino porque, pero luego se los cuento, por lo pronto ubique usted a una amiga cercana, que ahora es parte del equipo de Citlalli Hernández Mora, quien dejó la Secretaría de las Mujeres, para asumir la presidencia de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, por invitación de la dirigencia nacional, ella se encargará de las alianzas y el proceso electoral 2027, bueno ahí se la dejo.
Por lo pronto ahora todos los aspirantes van jugando el mismo juego.
Todos tocando la misma puerta: la del voto ciudadano.
Pero mientras ellos compiten, la gente —al menos por ahora— cobra.
Porque hay colonias donde cada semana hay evento, donde la política se traduce en atención inmediata, donde la gestión social se mezcla con la promoción personal. Y aunque el fondo es electoral, la forma termina beneficiando a quienes más lo necesitan.
¿Es sostenible? No.
¿Es oportunista? Muchas veces sí.
¿Es útil para la gente en este momento? Sin duda.
Y ahí está el verdadero dilema.
Porque cuando pase la elección, cuando se apaguen los micrófonos, cuando se acaben las despensas y los festivales… vendrá la pregunta de fondo:
¿Quién realmente puede gobernar?
Porque una cosa es organizar eventos…
y otra muy distinta es sostener una ciudad.
Altamira hoy tiene un referente claro, un alcalde que deja números, presencia y una percepción positiva que no será fácil igualar. El reto para quien llegue no será ganar la elección… será estar a la altura.
Mientras tanto, la fiesta sigue.
Mayo será de las madres.
Y después… vendrá la factura política.
Porque el pueblo recibe…
pero también recuerda.
Y cuando llegue el momento de votar, no ganará quien más regaló,
sino quien logró convencer que puede gobernar.
Ese día, se acaba la fiesta.
Y comienza la realidad.
Les recuerdo mi correo electrónico: [email protected]
No se olviden que la mejor opinión es la suya, pero piensen bien a quien le van a dar su voto en la próxima elección, pensando en Altamira y en sus familias.
