Los Perfiles de los candidatos

 

Cuando una empresa necesita contratar a un contador público, a un administrador de empresas, a un ingeniero en alguna área o a un técnico especializado lo primero que hacen es pedirle al departamento de recursos humanos que haga una publicación con los requerimientos del puesto donde se especifique experiencia requerida, herramientas de conocimiento necesarias para desempeñar el puesto, habilidades de carácter y de pericia personal que el puesto demanda y el sueldo a alcanzar con prestaciones de acuerdo a la ley y en algunos casos bonos de productividad o incentivos de crecimiento en la empresa que pueden llegar hasta ser parte del esquema accionario de la institución mercantil en la que va a laborar.

 

En el caso de los candidatos a elección popular a regidores, síndicos, alcaldes, diputados estatales o federales, senadores, gobernadores y Presidente de la Republica donde es la ciudadanía quien a través de su voto elegí o “contrata” a ciertos ciudadanos no existe una serie de requerimientos técnicas específicos en el conocimiento ciudadano para desempeñar un puesto más sin embargo en la leyes y reglamentos que regulan las obligaciones y derechos de esos servidores públicos si está claramente especificado lo que deben hacer por lo tanto lo que deberían de saber, conocer y aplicar en su desempeño laboral.

 

La ciudadanía ha estado votando más por la persona que por el partido, el voto se ha vuelto “un gusto” más que una profunda reflexión sobre la capacidad del candidato y son los sentimientos de esperanza, coraje, miedo, orgullo entre otros los que inciden más en la decisión final del elector sin dejar de mencionar la valoración que hacen del desempeño de gobierno, la evaluación de la campaña y el “voto útil” que se da en función o de a quien ven con mayores posibilidades de ganar o a quien ven más débil y por un sentimiento de solidaridad lo apoyan aunque esto se da en menor medida que el voto anteriormente mencionado.

 

Aun cuando los tiempos de pre- campaña, inter-campaña y campaña están durando en promedio seis meses no será nunca suficiente tiempo para que la ciudadanía sepa con claridad las funciones del puesto a desempeñar (que a veces muchos candidatos ni lo saben) ya sea por sus ocupaciones diarias o porque en su periodo escolarizado no le quedó claro las responsabilidades administrativas de cada funcionario público de los diferentes niveles de la administración gubernamental.

 

Ante esta realidad existe evidentemente un gran reto para acercar a los ciudadanos al conocimiento público y lograr tener candidatos más preparados para los puestos que buscan desempeñar. Se ha discutido por años si es suficiente el carisma, el sentido común, la experiencia docente, la edad, la juventud, u otros atributos los necesarios para que un funcionario sea exitoso en dar resultados o son los valores personales como la

 

disciplina, el orden, la honestidad, el trabajo en equipo, la capacidad de aprender diariamente, la sencillez, la empatía los que hacen la diferencia entre un servidor eficiente o uno que decepciona a los ciudadanos. Creo en lo personal que es la combinación de los atributes generales y valores personales lo que pueden asegurar más y lo resalto asegurar más que un funcionario sea eficiente siempre y cuando también exista contra pesos políticos en lo legislativo y judicial y una sociedad vigilante y demandante.

 

Ahora que estamos inmersos en la dinámica de ver, escuchar, leer sobre más de 3,000 candidatos a puestos de elección popular en todo el país, cantidad sin precedente en la historia de México. De entre los cuales nos corresponde a cada uno de nosotros votar por las diferentes opciones políticas este próximo 1 de julio, de nueva cuenta nuestra valoración ciudadana y ese derecho al ejercicio pleno democrático será expresado con libertad y a nuestro libre albedrio como en anteriores elecciones.

 

Estamos ante el reto de decidir a quién “contratar” para que desempeñe correctamente su labor, por ello es fundamental que para darle más fortalecimiento a la democracia revisemos las historias personales, académicas, laborales y de experiencias en las funciones públicas que han desempeñado para que decidamos con más certeza y seguridad de que estamos tomando una decisión adecuada en bien de nuestra comunidad. Conocer además, los requerimientos técnicos mínimos del puesto que va a ocupar -en caso de su triunfo- para ver si es compatible con sus experiencias laborales y escolares con la finalidad de votar con la tranquilidad de que al menos a quien elegimos sabe a dónde va, que va a hacer y sabe cómo enfrentar los desafíos que cualquier puesto de elección popular demanda.

 

La vocación de servicio, el conocimiento pleno de las atribuciones a desempeñar, tener valores de lealtad y honestidad probados son elementos fundamentales para el ejercicio de cualquier puesto en el gobierno. Además de conocer como está integrada la sociedad y saber que hay que atender a todos los grupos y segmentos ciudadanos es otro requisito indispensable para que un funcionario cumpla con los principios legales de cobertura y atención completa, además poder establecer proyectos de gran visión tanto en el ámbito ejecutivo como judicial y legislativo.

 

Aun cuando rebasen sus tiempos legales de desempeño, den paso a mejores políticas públicas que befecien a las generaciones futuras que vendrán a ocupar los espacios que ahora tenemos y que lo mínimo que debemos de hacer, es heredarles una sociedad más organizada, respetuosa de la ley e integrada a las metas que como conglomerado humano nos deben de unir: Progreso, paz, libertad, justicia y respeto. . Face: @RamiroRamosSalinas, Twitter: @RamiroRamosSal Instagram: @ramiro_ramos_salinas


El PRI y sus circunstancias Por Ramiro Ramos Salinas

 

Nacido en la época pos-revolucionaria en el año de 1929, producto de un gran acuerdo político que tuvo la gran visión de sumar y de aglutinar a los partidos regionales que existían en los distintos estados del país para formar un partido nacional bajo el lema “Democracia y Justicia Social”. Virtud que logro integrar a militantes de los sectores más representativos de esa época, campesinos, mujeres, obreros y estudiantes en un solo proyecto. Un partido con representación en cada rincón del país pero remarcando y abrazando las causas de la revolución, así nació el Partido Nacional Revolucionario PNR, primer nombre que tuvo el PRI de ahora.

 

Figura emblemática, histórica y determinante del siglo XX mexicano por su fortaleza de dogma y de praxis, de ideas y de proyectos, de ganar elecciones planteando ideas y llevándolas a cabo. El partido del cambio y la transformación que logro apaciguar los ánimos y las reyertas internas en el país, que le dio la paz que anhelaban los mexicanos después de 15 años de disturbios, el instituto político capaz de procesar en orden y en calma los cambios sexenales anteriormente convulsos. El partido que cambia de siglas pero no de principios, de PNR a PRM (Partido de la Revolución Mexicana) en 1938 y a PRI (Partido Revolucionario Institucional) en 1946.

 

A cada cambio que ha dado el PRI le ha correspondido una época de transformación que le ha dado rumbo a México. En 1929 fue lograr la paz como condición fundamental para iniciar una era de crecimiento y se alcanzó. En 1938 pasando por el año de 1946, dio inicio la justicia social en su máximo esplendor con la distribución de las tierras para su producción, con la expropiación petrolera y con la participación de las fuerzas obreras y campesinas en la transformación al México moderno, el industrializado que estaba ya por iniciar inaugurando el periodo de crecimiento económico más estable y duradero que hayamos experimentado en nuestro país de un poco más de tres décadas.

 

El PRI también se convirtió en el gran promotor de las reformas políticas-electorales desde su condición de partido mayoritario dando espacio a expresiones políticas que por sí mismas no alcanzaban en las urnas espacios políticos en los Congresos, dándose las reforma de 1977 como una herramienta jurídica que dio inicio al México plural en lo legislativo y después en las áreas de los ejecutivos estatales y posteriormente el federal.

 

Desde los triunfos electorales y desde el poder nacional el PRI entendió que era indispensable incrementar la confrontación de ideas políticas y que se escucharan todas las voces, aun cuando siendo el mismo PRI un partido de clases sociales y de representación nacional tuvo la claridad de visualizar que en la democracia es tan importante escuchar desde una solo expresión como el conjunto de ellas en cualquier circunstancia.

 

Paso de ser un partido mayoritario a un partido en competencia, de un partido invencible a un instituto político de total apertura hacia lo interior con consultas a las bases para elegir candidatos y con la madurez política para reconocer derrotas electorales desde aquella de 1989 en Baja California Norte hasta la Presidencial en el año 2000. Se comportó con gallardía e institucionalidad como es su vocación en su papel de oposición y fue responsable con sus representantes en los Congresos y supo acompañar las decisiones positivas del gobierno en turno con inteligencia y ser un valladar ante los yerros de quienes llegaban por primera ocasión a gobernar con grandes carencias intelectuales y con enormes lagunas de visión republicana tan necesaria para enfrentar los retos del México del siglo XXI.

 

El PRI es el único partido que ha sido capaz de llevar a cabo asambleas nacionales que han promovido cambios hacia su interior y transformaciones positivas de política pública que han sido y son reconocidas por sus opositores a nivel internacional como las últimas reformas estructurales que demandaban las instituciones del país.

 

Ha sido además vanguardia en las políticas internas y de cambios legales para obligar a todos los partidos políticos a postular al menos a la mitad de las mujeres a puestos de elección popular y es el único partido que postula a una joven mujer u hombre menor de 35 años por cada tres candidatos registrados. Es el partido de la vanguardia. Sin embargo y con tristeza institucional les comparto lo que muchos sabemos que ha habido algunos militantes del partido que han sido postulados por el PRI que le han fallado a la ciudadanía y por consecuencia al partido. Y aunque se les ha expulsado y ajusticiado internamente y por las leyes del estado vigentes han dejado una pesada carga de molestia ciudadana.

 

El PRI no es el culpable de estos errores, el PRI está constituido por millones de jóvenes, mujeres, líderes de seccionales, de colonias, de empresarios, de profesionistas libres y honestos que hacen de este partido el mejor de México. Hoy tenemos en José Antonio Meade un candidato honesto y trabajador que ante las circunstancias de la competencia electoral la ciudadanía se está dando cuenta y comprobando en muchos casos de su capacidad e historia limpia en el servicio público.

 

Estoy seguro que en la serenidad de la reflexión tomando en cuenta, la historia institucional del PRI, su buena historia, aunado al perfil de Pepe Meade los ciudadanos valoraran que México requiere de certeza, trasparencia, experiencia y claridad a la hora de gobernar. Face: @RamiroRamosSalinas, Twitter: @RamiroRamosSal Instagram: @ramiro_ramos_salinas


Lecciones de Historia Económica

 

VISIÓN POLÍTICA    

Por Ramiro Ramos Salinas

Dice una adagio que quien no conoce la historia está condenado a cometer los mismos errores. Y esto es cierto. Los hechos pasados nos enseñan lecciones de lo que se debió haber hecho y no lo se hizo y lo que se hizo de una forma errónea que creo problemas en las siguientes generaciones. La historia es pues la madre de las ciencias, porque solo revisando lo sucedido te puedes dar cuenta de aciertos y errores pero sobretodo de como sabiendo los hechos pasados puedes hacer escenarios que te permitan calcular con mayor certeza los hechos futuros.

 

Revisando nuestra historia reciente de las últimas décadas, en lo que a política económica se refiere, podemos encontrar decisiones verdaderamente acertadas y otras con consecuencias negativas en perjuicio de muchos sectores de la sociedad. Siempre será referencia de muchas generaciones de economistas y administradores públicos que presumen los logros de la economía en el periodo del “Desarrollo Estabilizador” que abarco los años de 1940 a 1970. Época en la que las más importantes variables económicas estaban en indicadores totalmente favorables. El tipo de cambio peso-dólar a 12.50 durante ese largo periodo permitía poder hacer proyecciones económicas de importación y ser atractivos de la inversión extranjera.

 

Las tasas de interés pasiva y activa, es decir la que nos pagan cuando tenemos una inversión o la que pagamos cuando adquirimos un crédito estuvieron en niveles estables de alrededor del 15% dando certidumbre a la economía y permitiendo que los hogares pudieran cumplir con sus compromisos de hipotecas y además generar ahorros estables de sus inversiones. Por otro lado la inflación que se mide en relación del aumento generalizado de los precios de productos y servicios de un determinado grupo de artículos por un periodo establecido se mantuvo en niveles de un digito.

 

Estas tres variables estaban sustentadas con el crecimiento económico del 5% anual promedio del PIB es decir de toda la producción de bienes y servicios en un año. Inclusive entre los años de 1940 a 1945 logramos crecer hasta un 7.5% del PIB. Era el mundo ideal de la economía mexicana, esas tres décadas fueron extraordinarias para las familias mexicanas. Entrando a la década de los setentas y ochentas se dieron varios fenómenos que están registrados en la historia económica del país que convulsionaron a la economía de México la cual  tuvo una regresión a niveles casi a la época pos-revolucionaria.

 

El no haber permitido que existiera una apertura a la economía mundial que ya iniciaba como una tendencia global de abrirse a los mercados internacionales le quito mucho empuje al desarrollo económico del país.

 

Haber permitido que se emitiera más papel moneda sin tomar en cuenta la producción nacional genero el incremento a la inflación de hasta el 100%, es decir una hiperinflación, que es el impuesto más dañino a la economía familiar. No haber aprovechado los ingresos extraordinarios por la venta de barriles de petróleo generados por el descubrimiento de nuevos yacimientos y por el incremento en el precio internacional fue otro de los errores que nos costó una desaceleración de la economía. Y en síntesis haber gastado más de lo que ingresaba en las finanzas públicas dio como resultado crisis económicas.

 

Estos desordenes macroeconómicos provocaron además el incremento de las tasas de interés en perjuicio de los deudores de la banca, la depreciación del tipo de cambio con respecto al dólar estadounidense del cual hemos dependido durante décadas con respecto a los niveles comerciales que tenemos con ellos. Ante estas consecuencias se le tuvo que dar un giro total a la política del país en primer término permitiendo  el ingreso al GATT por sus siglas en inglés (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) y posteriormente firmar un acuerdo comercial con los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá para eliminar barreras arancelarias y no arancelarias han permitido que el comercio de nuestro país con estas dos naciones crezca exponencialmente, solo por darles un dato. En 1993 las ventas al exterior eran de 47,207 millones de dólares y en 2013 llegaron a 348,102 millones de dólares, 7.4 veces más.

 

Inmediatamente después se pusieron en marcha los “Pactos de Estabilidad y Crecimiento Económico” para detener la espiral inflacionaria, donde el gobierno controlaba de mejor manera la emisión de circulante, el sector obrero se comprometía a incrementar su competitividad y se iniciaba el control de los precios de productos básicos vigilando que no se incrementaran con voracidad y subsidiando algunos de ellos como la gasolina. Estos más de 20 años de desestabilización en la economía hizo que crecieran el número de personas en niveles de pobreza extrema y que se abriera más la brecha de la desigualdad social, e inmediatamente aparecieron los programas sociales desde Solidaridad, Oportunidades hasta Prospera y otros para poder amortiguar el daño patrimonial de millones de familias.

 

Esta historia que les narro tiene dos caras de la moneda: Una de éxito y otra de desilusión. Ambas han ocurrido en los últimos 60 años. Ahora tenemos una inflación de menos de un digito, un tipo de cambio fluctuante  a la oferta y la demanda, tasas de interés accesibles al crédito y cambios en la estructura legal al país que nos ha permitido crear más de 3 millones de empleos. Hacer crecer nuestra economía en un escenario complicado trajo logros como tener records de inversión extranjera y de turistas en el último año, bajar el número de personas en pobreza extrema entre otros grandes beneficios sociales.

 

El reto y deseo es que no debemos regresar a aplicar políticas públicas que nos lleven al desastre financiero nacional y por ende al de las familias mexicanas. Aprendamos de nuestra historia y pongamos el país en manos de los expertos en economía y que tienen una carrera limpia en la administración pública con resultados medibles y comprobados. Twitter @RamiroRamosSal, Facebook @RamiroRamosSalinas, Instagram @ramiro_ramos_sal