TU ÁNGEL

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

En mi tierra, cuando la tarde languidece, es un placer para los sentidos regocijarse con la incomparable alegría de los niños y jóvenes, así como escuchar la suave algarabía de las urracas, al igual que llegar a sentarse en los viejos sillones de palma −ya amoldados por el paso de los años−, a platicar con los abuelos.

 

Ellos, como generosa escuela de sabiduría y llenos de la ciencia de la vida, dicen que desde el nacimiento todos traemos a nuestro lado dos ángeles: uno bueno y el otro el del pecado o malo.

 

Hay una historia cherokee que narra: “Un anciano contaba a su nieto acerca de la lucha que diariamente se desarrolla dentro de sí mismo. Ésta era entre dos poderosos y fuertes lobos.

Uno –dijo– es diabólico, iracundo, furioso, irritable, lujurioso, arrogante, altanero, soberbio, mentiroso, falso predicador, vanidoso, resentido, ladrón, violento, abusador y asesino.

El otro es bueno, pacífico, sereno, apacible, amoroso, humilde, generoso, compasivo, fiel, bondadoso, benevolente y honesto.

¿Y qué lobo gana? –intrigado preguntó a su abuelo el nieto después de unos instantes de reflexión.

¡El que tu alimentes! –respondió el anciano cherokee.”

 

La parábola es formidable, nos deja una profunda enseñanza. Cada nuevo amanecer tienes la posibilidad de avivar a tus ángeles: al furioso, altanero y prevaricador, lo alimentas criticando a los demás, con tu desánimo, ausencia de fe, con tus odios, miedos, rencores y resentimientos.

 

Mientras que al ángel bueno, lo nutres llenando tu vida de amor, porque cuando tienes la inteligencia de despertar amor en tu vida, detonas tu poder, atrayendo una actitud de satisfacción inenarrable e inicias la labor más trascendente: la de trabajar en ti mismo, sabiendo que amar te abre las puertas para armonizarte con el universo, para sanar viejas y nuevas heridas y darte permiso de evolucionar y crecer.

 

A tu ángel bueno lo sustentas cuando te dejas sorprender por la vida y estás dispuesto a estar en servicio para los demás, recordando que “si el Señor te dio dos manos, una es para que recibas… y la otra para que des”.

A tu ángel bueno lo avivas cuando reconoces que si en tu vida hay injusticias… tú no asumes el papel de víctima, porque al tener la inteligencia diaria de renovar tu esperanza, eres más grande que los problemas.

Te reencuentras con tu ángel bueno, cuando valoras íntegramente el sentido del logro, cuando realizas tu tarea con pasión, con entrega total, cuando rompes con la híper seriedad y haces tuya la sanadora emoción de la alegría y del humor, que te llevan al encuentro con tu  felicidad, que te conduce a luchar amorosamente por aquellas cosas con las que sueñas y crees.

Tu ángel bueno crece contigo; cuando para ti es más importante ¿el qué? que ¿el cómo?, cuando decides que valga la pena vivir cada nuevo día, cuando recuerdas que la Biblia dice: “El espíritu triste seca los huesos, el corazón alegre constituye un buen remedio y hace que el rostro sea hermoso.”

 

A propósito de corazón alegre, estaba un médico sentado en la silla de su consultorio, luego de tener sexo con su paciente, pensando en lo que había hecho. En su conciencia sonaba como eco: “¿Pero cómo fue posible que hiciera esto?, ¡qué vergüenza!... he fallado a mi ética profesional.”

En un acto de constricción, eleva su mirada al cielo y dice:

Señor ¿qué hago?

Al poco tiempo de estar inculpándose de sus cargos de conciencia, observa que sobre su hombro derecho aparece su ángel del pecado que le dice:

— ¡Escúchame... no seas tonto!, ¿qué acaso no hay una incontable cantidad de médicos que tienen sexo con sus pacientes? ¿Pues qué te crees, que eres el único que lo ha hecho? Tu hazme caso, que eso es lo más natural del mundo, quédate tranquilo, ¡al fin y al cabo lo disfrutaste bastante! 

Tienes razón –dice convencido el médico al ángel del pecado–, en verdad yo no hice nada malo, simplemente abandoné a mi cuerpo, para que se dejara llevar por la hormona del placer.

No terminaba de decir eso, cuando en el hombro contrario, aparece revoloteando su ángel bueno y suavemente le refuta al oído:

Acuérdate de una sola cosa: ¡ERES VE-TE-RI-NA-RIO....’ENDEJO!

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GRATITUD

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Cada que me lee, mi corazón se llena de agradecimiento hacia ti, cuántas veces, por creernos “el último refresco en el desierto”, olvidamos dar las gracias, son muchas las cosas por las que podemos dar gracias a DIOS, pero nuestra vida trascurre en un lamento perpetuo por aquéllas que anhelamos, ignorando que quejarnos es la manera más simple de debilitar los dones que la vida nos ha entregado, pareciese que tenemos una atracción natural para quejarnos en lugar de tenerla para dar las gracias

 

Aquellas personas que se han encontrado con fuerte retos y pruebas, como el sufrimiento, la enfermedad y la muerte de un ser querido, tienen un punto de referencia distinto. No se preocupan por las insignificancias, y sienten especial gratitud por los más pequeños favores y bendiciones.

 

Cuando la vida te sonríe, cuántas veces postergas dar las gracias, olvidando que cuando vas con un “gracias” por la vida, con un “gracias” en el corazón, con un “gracias” en la mente y en los labios, todo miedo al que hayas estado aferrado debilitando tus potencialidades, sea cual sea, desaparece y reaparece la pureza del amor.

 

Es innecesario buscar la gratitud en el universo, si no está dentro de uno mismo, jamás la encontraras. La gratitud no depende de lo que pase en el mundo… sino de lo que anida en lo más íntimo de tu ser, nace de poner en tus tareas todo el potencial, no tiene recetas, cada quien la cocina con la sazón de su propia esperanza; la gratitud no es una posada en el camino… es una forma de caminar.

 

Con mucho acierto Louise L. Hay, autora de “Tú puedes sanar tu vida; tú puedes sanar tu cuerpo”, dice: “Una actitud de agradecimiento tiene el poder de convertir las dificultades en oportunidades y los problemas en soluciones”.

Por su parte, David Yonggi Cho nos dice:

1. Dar las gracias honra a Dios.

2. Dar las gracias trae bendiciones.

3. Dar las gracias trae gozo y felicidad.

4. Dar las gracias trae sanidad interior.

5. Dar las gracias nos ayuda a experimentar milagros y a superar dificultades.

 

La gratitud es una virtud que se cultiva con la práctica, es una excelente manera de dejar de concentrarse en los problemas, en las cosas negativas y fijar la atención en lo que está bien. El agradecimiento hace sonreír, llena de gozo e inunda de amor el corazón. Cuanta más gratitud sientas por lo realizado y por lo que falta por hacer, más armonizado estarás con el universo. La gratitud es una virtud que puede contribuir de forma ilimitada en tu felicidad, porque es un aspecto esencial del amor. Una excelente manera de hacer especial cada momento de tu vida es expresar gratitud por todo lo que ocurre en el mundo.

 

La vida es un regalo y la gratitud nutre tu corazón, te ayuda a trascender e intensificar tu potencialidad de vida. Agradece este regalo y úsalo para sanar tu vida, dar las gracias incluso antes de recibir, eso es lo que crea los milagros con los que nos sorprende el universo. La gratitud es la respuesta emocional llena de la vitalidad del amor, que surge en tu interior cuando te encuentra ante el imponente diseño de la vida, es una actitud que nace del corazón en aprecio a reconocer los dones que posees.

 

La gratitud es un acceso a la conciencia, y la conciencia es una puerta hacia al amor eterno que fluye permanentemente. La gratitud no tiene límites: con su magia de vida tiene la virtud de despertar tu alma adormecida, haciendo de ti un ser pleno y diferente.

 

      Lo anterior me recuerda la ocasión aquélla en la que Fibrionio llega con el Filósofo:

      –– Filósofo, estoy muy agradecido contigo, los consejos que me das siempre me funcionan, ahora necesito que me digas ¿cómo le hago para enseñar a nadar a una joven?   

      –– Mira, eso es muy sencillo –respondió el Filósofo–… eso tiene su técnica, primero pasas la mano izquierda por su espalda y le coges la teta izquierda, luego con la mano derecha le tomas la teta derecha...

      –– ¡No, Filósofo...!, ¡es que la muchacha es mi hermana! 

–– ¡Ah! –dijo el Filósofo–,  entonces la cosa es más sencilla, dale un empujón y… ¡QUE SE LAS ARREGLE SOLA!

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Un Mundo al Revés

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Formamos parte de una generación que constantemente vive inconforme con la vida, pocas cosas hay que satisfagan nuestro ego como ser unos insatisfechos permanentes: cuando somos niños, queremos ser jóvenes; cuando somos jóvenes queremos ser grandes; cuando somos adultos queremos ser jóvenes.

 

En verdad que nunca he sabido por qué ponemos bardas en los panteones, si los que están adentro no pueden salir y los que están afuera no quieren entrar; por otra parte hay pela’os casados que quieren estar solteros y solteros que se desviven porque les llegue la hora de estar casados.

 

Ya en las mieles de la juventud, los que hemos tenido el privilegio de accesar a la universidad “se nos queman las habas” por ser profesionistas, una vez que somos profesionistas nos pasamos añorando la etapa como estudiantes.

 

Quino, ese argentino que era de una genialidad sin par, y que hizo de Mafalda un ícono de la caricatura política, se refirió a estas paradojas de la siguiente manera:

“Pienso que la forma en que la vida fluye está mal. Debería ser al revés: Uno debería morir primero para salir de eso de una vez. Luego, vivir en un asilo de ancianos hasta que te saquen cuando ya no eres tan viejo para estar ahí.

Entonces empiezas a trabajar, trabajar por cuarenta años hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación.

Luego fiestas, parrandas, alcohol, diversión, amantes, novios, novias, todo, hasta que estés listo para entrar a la secundaria. Después pasas a la primaria y eres una niña (o) que se la pasa jugando sin responsabilidades de ningún tipo.

Luego pasas a ser un bebé, y vas de nuevo al vientre materno, y ahí pasas los mejores y últimos nueve meses de tu vida flotando en un líquido tibio, hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo. ¡¡¡Eso sí es vida!!!”

 

Otro argentino, no menos talentoso como lo fue Facundo Cabral, decía que: “Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir… es una pérdida de tiempo… Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad, fuera de la felicidad son todos pretextos”.

Por eso, veas el mundo al derecho o al revés, entiende de una vez que no estás aquí por casualidad, mucho menos para fracasar, estas aquí para gozar de la vida… y ser feliz.

 

Lo anterior me recuerda la ocasión aquella en la que el viejo Filósofo fue a Cd. Victoria a realizar unos trámites, como es bueno pa’ eso de “la chorcha”, es decir pa’ la platicada, se le hizo tarde, entonces llamó a su “vieja” y ésta inmediatamente lo apercibió:   

Ha como están las cosas de inseguridad, ni se te ocurra venirte ahorita.

El Filósofo con tal recomendación se fue al modesto hotel al que llegaba cuando la ocasión lo ameritaba, situado en las inmediaciones del mercado Argüelles, al llegar, el administrador le dice:

No tengo cuarto para ti… sólo hay una cama disponible, en una habitación compartida; el problema es que está ahí dormido el “Catanga”, el chofer que trae verduras del centro del país, y nadie duerme ahí porque no aguantan sus tremendos ronquidos.

No hay problema −dice el Filósofo− méteme ahí.

Por la mañana el administrador intrigado de cómo le había ido al Filósofo con los ronquidos desmesurados le pregunta:

¿Cómo te fue con tu compañero?      

A toda madre −responde el viejo campesino de allá mesmo− llegué, me desvestí totalmente, después tosí fuerte pa’ despertarlo, luego fui y le di un beso en la mejilla a la vez que le agarré las nalgas, en seguida me acosté plácidamente, y me dormí profundamente, mientras él se pasó toda la noche con los ojos abiertos y con las nalgas… ¡PEGADAS A LA PARED!

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UNA MADRE

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

El día de la Madre, es quizá dentro del calendario cívico de los mexicanos, la fecha con un significado especial; para el mexicano, la madre es todo, desde la picardía en el colectivo social, en donde se dice: me fue a toda m…, no vale m…, está a toda m…, se lo cargó su tiz… m…; hasta en el otro extremo que raya en lo sublime cuando la llamamos madre patria o madre naturaleza.

 

Lo cierto es, que en el libro que cada uno vamos escribiendo en nuestras vidas, el 10 de mayo, es el día más significativo, porque es un día dedicado a la sublime mujer que nos dio vida; mujer en la que se conjugan todas las bondades que el ser humano puede poseer: indulgencia, protección, amor, solidaridad, perdón, ternura, fe, esperanza, caridad, tenacidad, perseverancia.

 

Una madre es la máxima expresión de bienaventuranza que el ser humano puede encontrar en la vida; “qué tanto poder no concentrará la palabra Mamá, que es la primera que pronuncia en su vida el poderoso o el humilde, el sabio o el ignorante, el rico o el pobre, el fuerte o el débil, el viejo o el joven”.

 

Una madre tiene la fuerza de un huracán para darle aire a las alas de sus retoños e impulsarlos a volar en busca de sus sueños cuando quieren desfallecer. Sólo ella posee esa magia de vida, de fortalecer a sus hijos en los momentos de dolor sin invalidarlos, sólo ella tiene esa alquimia en sus brazos que cuando abraza siempre será la más amorosa fuente de bienestar.

 

Una madre sella con el primer beso en su regazo sagrado el camino del amor de los hijos, en ella se concentran no sólo las miles de bendiciones que Dios tiene en el cofre de abundancia para los hombres, sino también, todas las profesiones del mundo, ella es al mismo tiempo: maestra, doctora, psicóloga, cocinera, modista, administradora, chofer, conciliadora, abogada, orientadora y guía.

 

Una madre en su profesión de maestra, “enseña a sus descendientes a cantarle a la vida con amor, a regocijarse en sus dones, así como a reconocer sus virtudes, sabiendo que están aquí como parte del milagro de la vida para triunfar y ser feliz, enseñándoles que serán tan viejos, como el resentimiento, tan jóvenes, como la esperanza y el buen sentido del humor que posean”.

 

“Una madre es la máxima fuente de amor en el universo”, amor que se da a plenitud, sin términos medios ni reticencias, sólo ella puede enseñar a hacer todo el bien que se pueda, en todas las formas que se pueda, en todos los lugares que se pueda, a todas las personas que se pueda, todo el tiempo que se pueda.

 

Una madre es la máxima expresión de amor en el universo, es amor que se da a plenitud; a todas las madres, las presentes y las ausentes, les deseo Feliz Día de la Madre. Concluyo mi comentario con unas palabras de mi maestro y amigo, Armando Fuentes Aguirre “Catón”:

–– ¿A cuál de tus hijos quieres más? ––preguntó Dios a una madre.

–– Señor –respondió ella:

Al ausente… hasta que vuelva.

Al enfermo… hasta que sane.

Al preso… hasta que recobre su libertad.

Al que sufre… hasta que se sienta consolado.

Al malo… hasta que otra vez sea bueno.

Al que le falta todo… hasta que no le falte nada ya. 

Al descarriado… hasta que retome el buen camino.

Al que está solo… hasta que no padezca ya su soledad.

Al triste… hasta que goce del buen sentido del humor.

Conmovido, dijo entonces Dios:   

–– No sé por qué dudan algunos que hay un Dios en el cielo, si hay tantas madres como tú en la tierra.

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¡Me Quiere Volver Loco!

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Un niño es el mayor regalo que Dios otorga a la vida, es nueve meses de esperanza, una escuela de amor, un fuego por encender, un hogar por calentar. Hay en el niño algo de hombre desde la cuna, como hay en el hombre algo de niño hasta su tumba.

 

Los niños son como las estrellas, siempre embellecen la noche del caminante, son un canto perpetuo de fe y esperanza, una lección permanente; de mil y un maneras nos enseñan con simplicidad los caminos de la vida, para tener una idea de lo que es la paciencia, basta con observar a un niño que da sus primeros pasos: trastabilla, se cae, se levanta, vuelve a caer una y otra vez, pero su perseverancia es tal que se levanta sonriendo, ensayando y mejorando, hasta que logra caminar sin caer.

 

¿Qué no lograríamos los adultos si tuviéramos la perseverancia y la paciencia de un niño y la concentración en los fines que son importantes para nosotros? Un niño es una escuela permanente de vida, nos enseña que los sentimientos del amor y del humor son la frecuencia más elevada que podemos emitir y a través de ellos visualizar el mundo de armonía que el universo tiene para nosotros.

Los niños gozan de una actitud mental positiva, intuitivamente ponen toda su felicidad en la frecuencia del amor y del humor. Todo lo que quieren, sea lo que sea, está motivado por el amor y el humor.

 

Cuando nos preguntamos ¿por qué los niños tienen la sonrisa a flor de piel?, ríen hasta 500 veces por día mientras un adulto ríe 17 veces –sin entender que se hace viejo no por el paso de los años, sino porque ha dejado de amar y de reír–, la respuesta es muy sencilla: porque los niños viven acorde a la naturaleza, y la naturaleza del hombre es ser feliz.

 

Un niño es una lección diaria de vida, aunque vive en la tierra alcanza el cielo, vuela como los aviones, corre como los caballos, todo tiene cabida en sus sueños e imaginación, es el amor más puro y sincero, adivino del pensamiento con sólo mirar a los ojos, siente con sus tiernas manos todo el dolor que su madre lleva, un niño es Dios en un cuerpo pequeño.

 

Los niños vienen de todos tamaños, pesos y colores, los encontramos por donde quiera: encima, debajo, trepando, colgando, corriendo, saltando en la sala, en la cocina, en la recamara, en el carro, sufren todas las caídas, todos los accidentes y mientras nosotros no la libraríamos, ellos salen ilesos, por una simple razón: el cielo los protege.

 

“Un niño es la verdad con la cara sucia, la sabiduría con el pelo desgreñado, la esperanza de un futuro lleno de luz con canicas en el bolsillo y un trompo o balero en la mano. Un niño tiene el apetito de un conejo, la digestión de un traga espadas, la energía de una bomba atómica, la curiosidad de un gato, los pulmones de un canario, la imaginación de Julio Verne, el entusiasmo de los jóvenes”

 

Apropósito de niños, mi amigo Héctor Treto, contaba que un día su hijo al llegar de la escuela primaria sudoroso y angustiado le dijo a Lulú, su amada esposa:

¡Amá!, la maestra en la escuela me quiere volver loco.

La señora abrazándolo cariñosamente le dijo: No mijito, cómo crees, es tu imaginación.

La cuestión se repitió durante varios días, hasta que según contaba Treto, la señora no aguantó la presión y se lo contó a él, diciéndole:

Viejo, hazle caso al niño, ve a la escuela y checa porqué reiteradamente dice que la maestra lo quiere volver loco. Cumpliendo la máxima del Filósofo que dice: ¡Soy pendejo… pero desobediente nunca!, hizo caso a su mujer y fue a la escuela; se apersonó con la maestra de su niño y le dijo:

¡Maestra! me da pena venir con usted, pero mi niño me dice que usted lo quiere volver loco.

La maestra amablemente llamó al niño y le pidió que pasara al pizarrón.

A ver mijito, anota en el pizarrón: 1+1.

Después de dos minutos de cavilar, el niño anotó: 1+1.

Luego la maestra dijo: –Eso es igual a… Hecho que provocó que el niño entrara en otra profunda meditación, después de varios minutos puso 2.

¡Muy bien! dijo la maestra ¡felicidades! Ahora anota 1+2.

El niño con los ojos desaforados, volvió la vista a su papá y exclamó:

Ya ves… ¡ME QUIERE VOLVER LOCO!

 

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El Miedo y El Amor

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Para el viejo Filósofo, dos son las emociones básicas que impactan en tu vida: el miedo y el amor.

El miedo es el generador de las emociones negativas que lanzan al ser humano al tono bajo, como el enojo, la rabia, la tristeza, el odio, el rencor, el resentimiento.

El miedo –que es la ausencia de amor rompe con tu energía vital, debilita tu sistema inmunológico, cancela tu crecimiento, te auto limita, te hace rígido, cancela la confianza en tu futuro, dejándote una sensación de inferioridad, de desánimo, de fracaso o de derrota.

 

Mientras que la altísima frecuencia del amor, te conecta con una fuerza que trasciende tus limitaciones físicas y con el poder de tu espíritu original, trae a ti armonía y salud, a través de una energía renovada que te hace creativo, liberándote de los bloqueos energéticos y renovando tu vida en todos los órdenes, llenándote de una elevada autoestima, que le da aire a tus sueños y te lleva a ser feliz y triunfar.

 

El humor es una clara expresión de amor, que te conduce al encantamiento con las cosas sencillas de la vida, a fijar tu atención en cómo cosas tan simples como sonreír con afecto, saludar amablemente, dar un abrazo, una palmada en el hombro, una palabra de aliento en momentos de dolor, un cumplido sincero, una actitud de solidaria preocupación frente a un problema; estas naturales actitudes, tienen el poder mágico de darle un gran giro, de hacer feliz y cambiar tu vida… y la de los demás.

Cuando tienes la capacidad de reír de tus problemas, les quitas el poder, tomas el mando de ellos. Hay personas que creen tener los problemas más graves del mundo y ante ellos su actitud es de claudicar, mientras a otros la adversidad las estimula a crecer y a triunfar.

Cuando llegan los problemas, para algunos éstos vienen acompañados de miedo y por ende, de inclinaciones perturbadoras, intranquilidad, zozobra, desconfianza, desesperanza, inseguridad; cuando te das permiso de abrirte al milagro del amor –y con él, del humor–, como por arte de magia tu vida se vuelve cálida, flexible y experimentas una visión policroma, creativa y renovada de la vida.

El humor es un acto de amor, que te conecta con el poder que va más allá de los límites y de las restricciones que generalmente el ser humano pone a su vida, te lleva a gozar el racimo de milagros que el nuevo amanecer tiene para ti, además te lleva a dejar de concentrarte en los problemas, a tener razones para vivir, para ser feliz y a atreverte a contar tus bendiciones.

A propósito, hay un viejo chiste que aplico al Filósofo. “Ergástulo comentaba:

–– Desde que era chiquillo siempre tenía miedo de irme a acostar, porque creía que había alguien debajo de mi cama, eso hacía que no pudiera conciliar el sueño. Cierto día tomé la decisión de consultar a un profesional de la conducta humana, fui a ver a un psiquiatra y le expliqué:

–– Fíjese que tengo un problema, por la noche, cada que me voy a acostar creo que hay alguien debajo de mi cama y en verdad que me da harto miedo; doctor, ¿no me estaré volviendo loco?

–– No se preocupe, soy especialista, déjame eso a mí y en 12 meses lo curo –dijo el psiquiatra–, necesita venir a consulta tres veces a la semana, yo lo curaré de su miedo.

–– Disculpe doctor ¿y cuánto cobra?

–– Para usted, ¡barato! 700 pesos por consulta.

–– La verdad que para mí es caro… pero si me va a curar, creo que vale la pena.

Seis meses después, se encuentra con el psiquiatra en la calle.

–– Oiga, usted sólo fue tres veces a consultarme, ¿me puede decir por qué no regresó? 

–– Mire doctor, 700 pesos por consulta, tres veces a la semana, por 12 meses, me pareció bastante dinero; decidí ir con el Filósofo de Güémez, y no me ha de creer, pero me curó en una sola sesión por un six de cerveza. 

–– No me diga –dijo molesto el psiquiatra– ¿y se puede saber cómo un campesino, que muy apenas sabe leer, lo curó?

–– Muy sencillo, me dijo: ¡Ve y córtale las patas a la cama!... y asunto arreglado, ahora ¡¡¡YA NO PUEDE HABER NADIE DEBAJO DE MI CAMA!!!”CAN

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Las Enseñanzas de Esta Semana

                                   

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Las abuelas de mi tierra siempre apegadas al amor de Dios, dicen que la Semana Santa es una época llena de sentido espiritual, que es un periodo pleno del misticismo sagrado del cristianismo, que transcurre desde el domingo de Ramos hasta el domingo de Resurrección; desde el punto de vista ritual, es un período de intensa actividad por ser la semana en la que se hace un memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. El jueves, el viernes y el sábado santos, –triduo pascual– simbolizan la de renovación a través de la búsqueda y muerte de Jesús.

La semana santa es una gran oportunidad para reflexionar sobre el dolor del mártir del Gólgota: Jesucristo, aquel hombre que gozándose en una vida llena de humildad al morir en la cruz nos legó cientos de lecciones, entre ellas:   

1.-Se humilde... que donde hay humildad, llegan fácilmente todos los bienes del mundo armonizándote con tu divinidad.

2.- Ama, que el amor es el principio que crea, ama tu vida, tu casa, tu trabajo, tu camino, tu familia, tus amigos.

3.- Eres lo que comes, eres lo que lees, eres lo que crees, eres lo que piensas, así que a comer sano, leer lo mejor, creer en ti y pensar en grande.

4.-Haz del entusiasmo tu mejor amigo, que siempre te acompañe en tu camino... es la luz de tu vida.

5.- Busca a tus viejos amigos para que te acompañen en el camino de la sabiduría que da la vejez y a los nuevos amigos para que regeneren tu espíritu para que jamás dejes de crecer, porque cuando dejas de crecer principia a morir algo de ti.

6.- Da bienes, da amor, da bendiciones, da esperanza, porque el que da recibe... pero multiplicado. Cada nuevo amanecer Dios te abre la puerta para la abundancia total, abre tus brazos para que la recibas.

7.- Cada mañana de tu vida, cuando abras tus ojos da ¡Gracias! porque Dios te da una vida no para tener, sino para disfrutar lo que tienes, ¡Gracias por lo que eres!, ¡Gracias por los bienes que vienen, los que recibirás!

8.- Vibra en armonía con el universo, mírate a los ojos en el espejo, acaricia tus sueños, ama tu cuerpo, bendícelo con las más tiernas palabras, que iluminaran tu alma llevándote a volar en la conquista de tus metas.

9.- Ten sueños, trabaja por ellos, lucha por ellos, inscríbelos, decrétalos, vibra de emoción sintiéndolos tuyos, recuerda la lección simple de la vida: Quien no tiene sueños y no sabe a dónde va... jamás encontrará el camino.

10.- Canta, cántale a la vida, al amor, al cosmos, cantar es una de las más sencillas maneras de armonizar tu mente, con el cuerpo y el espíritu.

11.- Relájate, deja tus cosas en manos de Dios porque, en nuestra vida no hay casualidades, todo sucede con un propósito. No tomes las adversidades, ni la riqueza como algo absoluto, ten el juicio de darle tiempo al  tiempo. Se feliz con dinero o sin él, se feliz con amor o desamor, se feliz... tú tienes una misión única en la vida: ser feliz... ¡lo demás llega por añadidura!

12.- Goza del milagro del humor, que con su química te genera un excepcional estado de bienestar emocional, físico, psíquico, familiar, laboral.

A propósito del humor, un joven bien parecido llega al confesionario con el Padre Chuyo y todo pesaroso le dice:

––Padre he pecado, ¡ayúdeme!

––Pos’ que pasó mijito –responde amorosamente el querido sacerdote.

––Es que en esta Semana Santa fui a la playa con mi novia y le toqué las tetas.

––Haber –pregunta el Padre– ¿y se las tocaste por encima del traje de baño o por debajo?

––¡Por encimita Padre! 

––Como serás pendejo... ¡SÍ EL PECADO ES EL MISMO!

 

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¡¡DÓNDE NO ESTÁ!!

Por Ramón Durón Ruíz (†)

 

El poder de DIOS es inconmensurable, aquellos que se atreven a desafiar su generosidad prueban la desdicha, como el cantante famoso John Lennon que declarara a una revista americana: “El cristianismo va a acabar, desaparecer. Yo no necesito discutir  sobre eso, estoy seguro. Hoy nosotros –Los Beatles– somos más populares que Jesucristo”.

Después de dicha declaración Lennon fue acribillado de cinco tiros por un fan.

Algo parecido le sucedió a Tancredo Neves que en plena campaña política expresó lleno de la vanidad de quien siente el triunfo: “Si mi partido –PDS– gana la presidencia, ni DIOS nos la quita”. Efectivamente ganó la contienda electoral, pero un día antes de la toma de protesta le fue arrebatada la silla presidencial.

Otro caso muy conocido lo fue el del famoso barco Titanic, el mayor navío de pasajeros de su época; el día en que se hizo a la mar le preguntaron a su constructor:

— “¿qué nos dice de la seguridad de su barco?

— Ni DIOS puede hundirlo –contestó en tono irónico”

El resultado todos lo sabemos, el mayor naufragio que haya existido hasta la actualidad.

Todavía  tenemos mucho que aprender de las lecciones de Jesús, como aquella ocasión en que azotó a Tampico, Tamaulipas, el huracán Beulah; “un pequeño barco iba ingresando al puerto, el movimiento era terrible –se requería auténticamente ser hombre de mar para no sentir miedo por el gran bamboleo que producía náuseas– las enormes olas mecían caprichosamente la pequeña embarcación, cuando uno de los marineros recibió la orden de subir a un mástil, a medida que subía se sentía peor... el viejo capitán le gritó:

— ¡Si no quieres sentirte mal, mira hacia arriba!”

La moraleja de esta modesta historia nos viene a la medida, si no queremos que los problemas de la vida nos mareen.... miremos hacia arriba, pidámosle a DIOS:

“Humildad, para encontrarlo en nuestro corazón,

Generosidad, para compartir,

Amor y FE, que llenen nuestra alma,

Humor, que nos ayude a ser mejores y vivir con alegría,

y sobre todo que de él aprendamos la hermosa tarea de… DARNOS A LOS DEMÁS”

Diariamente hago mía la epístola de San Vitelio: “El que ama a DIOS en sus criaturas, el que tiene gratitud para sus padres, el que da ternura y cuidados a su esposa y a sus hijos; el que llena las horas de cada día con su trabajo honrado; el que ama y sonríe y hace bien a todos y a ninguno mal: ese es un santo”.

DIOS, en una profunda muestra de su sabiduría, hizo la sonrisa, ese precioso “Don” que consiste en iluminar el mundo cuando la luz está apagada; con el tiempo he aprendido que la mejor oración para pedir éxito en la vida es la que se hace mientras se trabaja y se sonríe. En un mundo como el nuestro, con tantas cosas por transformar, mejorar y cambiar, el pecado más grande es no amarse a sí mismo, para amar a los demás, y después no sonreír, no iluminar el camino de la vida con el buen sentido del humor.

Lo anterior me recuerda la ocasión aquella en la que Nemoroso, el joven sacerdote de Güémez, daba catecismo a los infantes, a quienes tenía atrapados con su didáctica habilidad para transmitir los preceptos religiosos, mirando al niño Filosofito de Güémez le dice:

–– Te daré cinco pesos si me dices dónde está DIOS.

–– Y yo le daré a usted diez pesos... –responde ágilmente el niño– ¡¡SI ME DICE DÓNDE NO ESTÁ!!

 

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MÁS SABIO

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

El Filósofo es un viejo campesino convencido de la gran utilidad que las anécdotas, cuentos e historias dejan para nuestra vida, a veces pienso que son una llamada sutil para que el espíritu reaccione y salga al encuentro de una realidad que en muchas ocasiones es superada por la ficción que, con el florilegio verbal, los políticos en campaña tienen la genialidad de construir.

Permítame compartir con usted una anécdota que se cuenta mucho en la India, misma que he encontrado en Internet, y que he leído con Jaume Soler y Mercé Conangla:

“Resulta que Mohandas Karamchand Gandhi, llamado Mahatma (que en sánscrito significa: Maha-grande y Atman-alma, es decir, alma grande), meditaba tranquilamente cuando una modesta madre se acercó a él llevando a su hijo; con la sencillez propia de una madre amorosa iba en busca de auxilio:

––Estimado Mahatma, vengo en busca de ayuda; tú, con esa calidad de gran hombre que tienes, con tu liderazgo de alta credibilidad en nuestro pueblo, dile a mi hijo, que es diabético, que ya no coma azúcar, al hacerlo arriesga su vida. A mí no me hace caso ¡sufro mucho por él!

Gandhi, dejando de meditar, amablemente volvió sus ojos a la afligida madre respondiéndole:

––En este momento no puedo decirle nada, pero le suplico me traiga a su hijo dentro de dos semanas.

La madre se despidió dándole las gracias y ofreciéndole en quince días volver con él. Una vez cumplida la fecha, regresó con su menor; Gandhi los reconoció inmediatamente y tomando cariñosamente al niño entre sus brazos, lo miró a los ojos diciéndole:

––Hijo, es necesario que dejes de comer azúcar, ¡daña tu vida!

La madre, agradecida pero extrañada por el tiempo transcurrido para decir tal consejo, le preguntó:

––¿Por qué me pediste que lo trajera quince días después?, si podrías haber dicho lo mismo la primera vez.

––Es que hace quince días –respondió amablemente Gandhi–, yo comía azúcar”.

La moraleja es muy sencilla, en la vida no debes pedir... lo que no estés dispuesto a dar.  

En "dar más allá" se encuentra la sabia virtud de nuestros “viejos”, que siempre están dispuestos a compartir su camino, su agua, su café, su pan, su aroma de vida y su sabiduría; ellos trascienden los entretelones del tiempo porque se entregan a la vida en la generosidad de dar, sabiendo que dar... es más grande que recibir.

Cuando somos capaces de darnos cuenta que en la vida lo que alimentamos crece, por qué no iniciar hoy viviendo el milagro de la vida a plenitud, dándote el permiso de amar, sabiendo que tú eres fuente inagotable de vida, bienestar, prosperidad, felicidad, bienaventuranza... amor.

En la medida en la que cada quien es más humilde, cumple con el viejo y sabio aforismo que a la letra reza: “conócete a ti mismo”, al hacerlo se agiganta su visión de la vida, teniendo la facilidad para corregir y diagnosticar los fallos y corregirlos a tiempo, llega con una facilidad alquímica la posibilidad de aceptarte, darte, auto apreciarte y amarte. En el libro de libros –la Biblia– se afirma: “Donde hay humildad, hay sabiduría”.  

Lo de ser sabio, me recuerda que Gandhi también era un líder que cambiaba fácilmente de opinión en público, un día un admirador que siempre lo seguía le preguntó:       

––¿No me explico por qué te contradices con lo que dijiste la semana pasada?

––Es que ésta semana –respondió Gandhi–, me doy cuenta que soy MÁS SABIO que la semana pasada.

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CALIDAD HUMANA

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Estimado lector, afectuosamente me permito compartirte la siguiente historia: “Arcamelo veía las noticias de la noche. Ninguna novedad, lo mismo de siempre: asaltos, secuestros, muertes, abandono de bebés, violaciones, bloqueos de autopistas y calles; sólo le causó inquietud un terremoto que había devastado un país, cuya exacta ubicación desconocía.

Con paso cansino se levantó del sillón, fue a la habitación de sus hijos, sin encender la luz se dirigió al librero, tomó entre sus manos el globo terráqueo. Salía sigilosamente de la recámara, cuando tropezó con una mochila abalanzándose contra la puerta, derribando a su paso todo objeto que se le atravesó, ante descomunal ruido su hijo menor despertó, y al verlo con el globo terráqueo en sus manos, le dijo:

––¿Qué haces con mi mundo, papá?”

 

En pleno siglo XXI, en un concierto mundial de desencuentros llenos de fanatismos, violencia, terrorismo, desaliento, desequilibrio ecológico, ésa es la pregunta que debemos formularnos: ¿Qué hacemos con el mundo de nuestros hijos?

El querido y mal logrado Luis Donaldo Colosio(†), excepcional líder y vanguardista de su tiempo, parafraseando a Miguel de Unamuno dijo: “La tierra no es herencia de nuestros padres; es préstamo de nuestros hijos”.

Y cito a Luis Donaldo Colosio Murrieta, porque HOY nuestra patria vuelve a llorar su partida; aquel norteño de sencilla personalidad, entró a la historia por los cambios y por las aspiraciones que planteaba a una nación que él veía con sed y hambre de justicia. Fue uno de los políticos que más ha impactado al México moderno, por su integridad, actitud y temple.

“La alternancia democrática debiera ser el estallido de lo diverso, pues en la diversidad está la cimiente de un país pleno de riqueza cultural y pluralidad”, pues en ella nuestros políticos han sido incapaces de aprender de la historia, de recordar que con Hidalgo hubo una generación que fraguó la Independencia, con Juárez la generación de oro de la Reforma, con Zapata la generación de las reivindicaciones sociales, con Cárdenas la generación de la defensa de “lo nuestro”.

Si Colosio es bienquerido y recordado, es porque quería ser líder del cambio, diseñar un nuevo horizonte para México, garantizar la paz, fortalecer la unidad nacional y buscar los nuevos estadios de progreso que hasta ahora no se han alcanzado.

Fue un hombre que sumó entorno a su proyecto de nación, a un número considerable de políticos –de distintas corrientes–, que ante la estupidez de su asesinato lloraron su lamentable partida, sabiendo que con él, el país perdía una generación de excepcionales mexicanos.

Colosio era un político lleno de calidad humana, siempre sumaba, convocaba a debatir ideas, no a descalificar personas, luchaba por el desarrollo regional, pugnaba por la perspectiva comunitaria, quería llegar hasta sus últimas consecuencias en la lucha contra la pobreza. Tenía como propósito encabezar un gobierno cercano a la gente, donde la iniciativa popular fuera el eje fundamental de su gobierno.

Hay una anécdota que refleja la natural sencillez de Luis Donaldo:

“Un día, un diputado, al escuchar un comentario desfavorable que se hizo acerca del sonorense, comentó:

 –– Colosio tiene un origen muy humilde. Pongo sólo un ejemplo. Cuando vino por vez primera a la ciudad, pasó en la carretera por Azcapotzalco. Desde ahí se veía la flama de los quemadores de la refinería. Colosio preguntó qué era eso; su amigo de viaje le jugó una broma y le dijo que era el anuncio de un encendedor; nunca había salido de Magdalena y lo creyó durante un buen tiempo, lo más interesante –agregó el diputado– es que Colosio platicaba esto y no se avergonzaba” 1

1http://www.bibliotecas.tv/colosio/amigos/edmundo_gonzalez_llaca.htm

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SE COMO EL GALLO

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Hay una reflexión, que por fascinante traigo a esta columna, la parafraseo para ti estimado lector: “‘Las Siete Reglas del Gallo’ No digas nunca que no sirves, para DIOS todos sirven, si DIOS pudo usar un gallo para recuperar un misionero como Pedro, también puede disponer de ti.

Las siete reglas del gallo, son muy sencillas, aprende de ellas:

1) El gallo, se levanta temprano e inmediatamente emprende la tarea que DIOS le ha confiado.

2) El gallo, no se niega a cantar porque existan ruiseñores. Hace lo que puede, lo mejor que sabe.

3) El gallo, sigue cantando aunque nadie se lo agradezca. En realidad… no espera que nadie lo haga.

4) El gallo, despierta a los que duermen. Su tarea es impopular, pero necesaria.

5) El gallo, proclama buenas noticias: Acaba de amanecer. Ante ti tienes por estrenar un nuevo día, lleno de magníficas oportunidades.

6) El gallo, es fiel cumplidor de su tarea. Se puede contar con él. No falla nunca. Es un excelente centinela.

7) El gallo, nunca se queja de tener que hacer siempre lo mismo, de que nadie le felicite o de que a nadie le importe.” 1

Es decir, la moraleja de la historia son un entrelazamiento formidable de sabiduría; Por más humilde que sea tu tarea, cúmplela realizando lo mejor que sabes hacer. No esperes que nadie te lo agradezca. Tu labor es importante. Cada amanecer sé portador de buenas nuevas. Trabaja de tal manera que consigas que la gente confíe en ti y aunque hagas lo mismo… no te quejes.

Recuerda que en esta carnalidad tienes una misión, una ocupación específica, los que van en su busca y la encuentran son los triunfadores. Una vez que estás en ella, goza a plenitud tu trabajo, tu labor, tu tarea. También date el permiso de saber disfrutar y sentirte orgulloso de lo que eres y de lo que tienes, es decir, de tu unicidad, sabiendo que eres un ser único, no hay en el mundo alguien igual a ti.

El gallo tiene la cognición intuitiva de saber que su canto es un llamado a despertar a la vida. HOY, aprendiendo de él, ten la inteligencia, la sabiduría y la humildad de encontrar y agradecer lo sagrado que DIOS pone a tu disposición, a cada paso del camino. 

Como el gallo, eres un misterio en el universo, déjate sorprender por el milagro de la vida a través del poder del amor, que tiene tanta energía, que elimina toda clase de negatividad que impide que avances en pos de tus logros y tu felicidad.

Cuando observo a los gallos, me doy cuenta que: chicos o grandes, corrientes o finos, ninguno se avergüenza de su plumaje, de su linaje o estatura; caminan erguidos sintiéndose orgullosos de sí mismos, nos envían el mensaje de que “Sólo cuando estás bien contigo… tu vida funciona

HOY sé cómo el gallo, que al estar en servicio de los demás, despiertas amor en tu vida y al hacerlo, pon en juego tu poder, atrayendo una sensación de gozo, sabiendo que tu labor es la más importante y cuando lo haces con el espíritu abierto, te abres a la posibilidad de armonizarte, equilibrando tus emociones.

Aplicado al ser humano, la investigación científica afirma que: lo que cada uno de los gallos hace –que es la actitud con la que te levantas cada nuevo amanecer–, es lo que en gran medida crea tu día y la jornada que te espera. Siempre, la actitud apuesta del gallo en su canto de aliento matinal, es una renovación perpetua de la esperanza, que envía el mensaje de que están dispuestos a que el día valga la pena. Pero de todas las lecciones que el gallo da, quizá la que el mexicano mejor aprende es… ¡¡¡su prolífica actividad sexual!!! 

A propósito, Doña Gerundia, siempre se levanta al primer canto del gallo de su casa, para darle café a su esposo, cierto día le dice: 

¡Viejo!, fíjate que soñé que con motivo de mi cumpleaños de mañana, me regalabas un viaje de placer a una playa paradisíaca. ¿Qué querrá decir? 

Don Prosopopeyo –después de disfrutar el exquisito café de olla acompañado de una concha, le dice:

Lo sabrás en tu cumpleaños...

Al día siguiente entra el marido con un paquete en la mano, emocionada, se lo quita, nerviosamente rasga la envoltura, lo abre rápidamente y encuentra un libro titulado: EL SIGNIFICADO DE LOS SUEÑOS

1http://hermano-jose.blogspot.com/2012/02/las-siete-reglas-del-gallo.html

 

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¿NO DEJE POR AHÍ…?

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Hay un cuento fascinante que traigo a esta columna: “Una persona cortaba leña, misma que era vendida del otro lado del río, por un fuerte trabajador que le ayudaba a llevar las cargas de leña del otro lado.

Pero un día su auxiliar no llegó, cuando él intentó llevar la pesada carga de leña, se dio cuenta que no podía… y por más intentos que hacía, estos eran infructuosos. Un hombre tan viejo como sabio que lo observaba le dijo:

¡Uno a la vez!… El leñador entendió el mensaje y así lo hizo, llevó de uno en uno, hasta que terminó de cruzar el río con todos los leños.”

Creo que la moraleja de la historia es excelente, cuando tengamos problemas –porque todos los tenemos– no olvides que estos nos sirven como el viento en contra a los aviones, pa’ levantar vuelo, enfrentémoslos de uno en uno, no nos desesperemos, dejemos que las aguas del río de la vida, fluyan a su ritmo y a su tiempo.

Quien quiera vivir una vida sin problemas, se equivocó de mundo, aquí los únicos que no los tienen son los muertos. Frente a la adversidad ten el amor propio de regocijarte.

Si el problema es que para ir a la escuela tenemos que caminar varios kilómetros, por una parte veamos que tenemos el milagro de asistir a educarnos, mientras millones de seres humanos carecen de educación y por otra que tenemos pies, mientras miles de enfermos darían mucho de sí por tenerlos.

O si, nuestro jefe es insoportable en el trabajo, el milagro es que tenemos un espacio en el que podemos dejar pintado nuestro semblante en la faena; no olvides que en el mundo, éste es el tercer año consecutivo con los niveles más altos de desempleo de la historia.

Recuerda que nadie vino a este mundo a retener bienes materiales, dinero o poder, la gente sólo se lleva el amor que cultivó o el bien que supo hacer al prójimo.

La razón de tu vida, es ejercitarte para aprender a disfrutar el racimo de milagros que hay en tu existencia, aprendiendo a amar, a compartir, a ser feliz, a trabajar cada día para ser mejor y evolucionar espiritualmente, ello favorece a elevar tu autoestima y a la armonización de tu vida con el universo.

Con ejemplar sabiduría el Dalai Lama afirma: “Sólo existen dos días en el año en los que no se puede hacer nada. Uno, se llama AYER y el otro, MAÑANA. Por lo tanto HOY es el día ideal para amarnos, crecer, hacer y principalmente vivir

El libro de libros –la Biblia– dice: “Para el que se siente infeliz, todos los días son malos; el que tiene el corazón alegre, siempre está de fiesta” pues esa es la vida, una celebración a la que hay que aprender a gozar, amar y deleitarse.

HOY, “disfruta tu compañía” y sé tú mismo; elige escuchar la voz de tu corazón; entrégate a la gratísima experiencia de vivir en el aquí y el ahora a plenitud, sabiendo que todo juega un papel en la vida; atrévete a pensar positiva y creativamente, a soñar en grande, a mirar hacia el infinito… “acabaras por tener alas”.

Trabaja en estar bien contigo, para que tu existencia funcione, en construir una vida extraordinaria, teniendo la humildad de aprender de los niños y de los ancianos; de los niños, su inacabable entusiasmo y alegría sin fin, su capacidad de dar y perdonar; de los ancianos, su amor al misterio de la vida, su gratitud por los diarios milagros, su gusto por lo sencillo, su profunda espiritualidad y su sabiduría sin par que los lleva a encontrar el por qué y para qué vivir, sabiendo que el buen sentido del humor es fuente de juventud.

A propósito de humor una mujer, va con el doctor, una vez concluida la consulta, este le dice: 

Puede vestirse señora. 

Al pasar al vestidor ella se asoma y le dice: 

Doctor, discúlpeme ¿mi calzón?

¡No está! –responde. 

— Si no aparece voy a verme en la necesidad de llamar a mi abogado. 

¡Señora! –dice apenado el facultativo– pero si yo no toqué su calzón, además ¡tampoco es para que llame a su abogado! 

Pues discúlpeme pero le voy a llamar.

Tomando inmediatamente su celular llama:

Licenciado… ¿NO DEJÉ POR AHÍ MI CALZÓN?

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MUJER

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Hay una historia que escuché y que ahora encuentro en Internet y la transcribo para usted: “Cuenta la leyenda que en el principio de los tiempos, cuando DIOS iba a crear a la MUJER, se dio cuenta que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y  no tenía más de que disponer.  

Ante este dilema, y después de profunda meditación, tomó la redondez de la luna, la suaves curvas de las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de los hojas, la esbeltez de la palmera, el tinte delicado de los flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del rayo del sol, las gotas del llanto de las nubes, la fuerza del viento y la fidelidad del perro, la timidez de la tórtola y la vanidad del pavo real; la suavidad de la pluma del cisne y la dureza del diamante; la dulzura de la paloma y la velocidad del tigre. Mezcló tan desiguales ingredientes, formando a la MUJER entregándosela al hombre.

Al poco tiempo, vino el hombre, diciéndole:

––Señor, la criatura que me diste, me hace sufrir, quiere toda mi atención, jamás me deja solo, habla intensamente, llora sin motivo; vengo a devolvértela, es difícil vivir con ella.  

––Bien, contestó DIOS, tomando a la MUJER en su regazo; pero no había transcurrido una semana cuando el hombre volvió a él, diciéndole: ––Señor, sufro de soledad desde que te devolví a la criatura que hiciste para mí, ella cantaba y jugaba a mi lado, me susurraba dulces palabras al oído, me miraba con ternura, su presencia era una caricia, reía y su risa era música angelical, era agradable y hermosa a la vista y más suave aún al tacto. Señor te pido un favor, devuélvemela, porque no puedo vivir sin ella”.

El comentario anterior es porque en el calendario cívico, el 8 de marzo, se celebra el día internacional de la MUJER, pero más allá de una pose feminista, o de un comentario que tilde políticamente en lo correcto, la pregunta es muy sencilla ¿Debe haber un sólo día dedicado a la MUJER?

 

Estamos ciertos, de que esta vida sería diferente y carecería de sentido, sin la fuerza, perseverancia, sensibilidad, suavidad, talento, amor, valentía, pasión, valor, fe, entusiasmo y esperanza de la MUJER. Con ella el cosmos brilla… sin ella el universo es nada.

Es verdaderamente un acto de generosidad, que DIOS concentre el poder y las virtudes de la vida, en la MUJER, palabra que de acuerdo a Samuel Sánchez: “son cinco letras llenas de amor, de fe, de ternura, de paciencia, de constancia, de coraje, de virtud, son ellas dignas siempre de admirarlas por su gran amor que llevan en su corazón y lo dan a su familia, a su pareja, a sus hijos, no hay como describir todo lo que representa esa palabra llamada MUJER…”.

En la Biblia, se dice que DIOS creó al mundo en siete días, luego creó al hombre y de una costilla creó a la MUJER, misma que incitó al hombre a probar el fruto prohibido. Los griegos hablaban de que debido a Pandora, los males pululaban por el mundo, también cuenta la leyenda que Sansón le confió a Dalila que el secreto de su fuerza radicaba en su pelo, y la vox populi hizo el siguiente verso:

“Ten mucho cuidado, no te vaya a suceder,

lo que le pasó a Sansón

que porque confiarle su secreto a una MUJER,

dormido estaba cuando se quedó pelón”

La historia de México, está llena de la vitalidad de sus MUJERES, pero en una cultura con un arraigado machismo, hemos menoscabado su potencialidad y fuerza de vida, al margen del machismo mexicano, vale la pena recordar que ni el hombre más fuerte ni la MUJER más débil, simplemente complemento uno del otro, que esta vida sería nada, sin la presencia de la intuición, sensibilidad y luz de las MUJERES, que son el más espléndido regalo que DIOS mandó al hombre en la faz de la tierra.

Lo anterior me recuerda la ocasión aquella en la que se celebraba un aniversario más del DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER; éste concluía, cuando desde el público se escuchó una voz, era la queridísima líder “Lichita” quien con su ríspida voz espetó:

––Pido la palabra compañeros –y subiendo inmediatamente al presidium y tomando el micrófono dijo:

––¡Compañeras y compañeros!, quiero recordarles que tenemos una gran patria, gracias al esfuerzo de miles de MUJERES; MUJERES como Sor Juana Inés de la Cruz, como Leona Vicario y… –poniéndose la diestra en la cabeza, tratando de que le llegaran más nombres de MUJERES, sentenció finalmente–, ¡y todas las escuelas que llevan nombre de MUJER!  

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BUENA SUERTE

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Cuenta una historia que: “Un viejo, que por viejo sabio, se  paró ante un público y contó un chiste, todos se rieron con agrado. Al cabo de un rato contó el mismo chiste y casi nadie se río; una y otra vez volvió a contar el mismo chiste, hasta que nadie se reía. Fue entonces cuando lleno de la sapiencia que dan los años y la vida dijo: Si no pueden reírse varias veces de una sola cosa… ¿Por qué lloran y sufren por lo mismo una y otra vez?”1

La moraleja es formidable, recuerda que no llegaste a esta vida para quejarte y sufrir, tu tarea es la de ser feliz; y la felicidad no tiene atajos, se encuentra en tu interior. San Agustín al momento de morir dijo: “Toda mi vida busqué a DIOS fuera y estaba dentro de mí”.

HOY es el día, este es el lugar en el que desprogrames tu mente de privaciones y dolor, de enfermedades y sufrimiento y tengas la generosidad de reprogramarte para el amor, el bienestar, la felicidad y para una vida en armonía, sabiendo que “DIOS te puso a un ser humano a tu cargo y ese eres tú mismo. Es a ti a quien debes hacer libre y feliz

Una cosa debe quedarte bien clara, que en plena modernidad, rápido no significa mejor, y que muchas veces por ir a la carrera… dejas de lado, gozar y disfrutar el paisaje y con ello los instantes de la vida.

No olvides que el dolor y la enfermedad, como los problemas, muchas veces son pequeños males… que te dejan lecciones y muchos bienes. Joseeph Cossman dice: “Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas

Recuerda que no hay receta mágica para que les vaya bien a todos, pero una cosa es bien cierta, la vida funciona mejor cuando trabajas de buena fe, con perseverancia, entusiasmo, alegría, inteligencia, cuando omites criticar y aplicas la terapia del elogio y gozas de un carácter siempre receptivo, para aprender, para dar, perdonar y amar, ¡ahhh! y no debes olvidar que la vida siempre provee un pequeño elemento adicional a quienes van a su encuentro… una pizca de buenaventura.

La mente humana es extraordinaria, cuando utilizas todo su poder a tu favor, atrae a tu vida el éxito, la felicidad, la armonía y te ayuda a crear una vida llena de Buena Suerte.

Buena suerte, es que sepas leer, mientras más de 700 millones de seres humanos son analfabetas;

Buena suerte, es que puedas comprar el periódico y “tengas dinero en el banco o en tu bolsa, porque estas entre el 10% de los hombres ricos del planeta”.

Buena suerte, es que HOY te hayas levantado con salud, mientras que a millones de seres humanos la vida se les va de la mano;

Buena suerte, es que en tu vida haya techo y pan en tu mesa, mientras millones de seres humanos viven en el flagelo de la miseria humana;

Buena suerte, es que recuerdes que en la vida no tienes nada que perder… y todo que ganar.

Buena suerte, es que  te graves a “piedra y lodo” que “Cruzas por esta vida solamente una vez, así que no te des tiempo para el odio, el resentimiento, el rencor, o el miedo, intenta volar, arriésgate, trabaja con amor y alegría en tu evolución y crecimiento, HOY sal a la fiesta de la vida como lo que eres: un  ganador, y si puedes caminar… mejor vuela

Buena suerte es que sepas, –lo que muchos ignoran–, que al estar bien contigo mismo, tu vida atrae milagros y que el amor, la alegría y el buen sentido del humor, producen micro reparadores que fortalecen tu sistema inmunológico, que traen salud, prosperidad y bienestar a tu vida.

A propósito de Buena Suerte y del buen sentido del humor, en el pueblo, después de 60 años de casado, muere don Anacorito, al poco tiempo muere Doña Revoltufia. Ambos van directo al cielo. Allí, ella busca desaforadamente a quien fue su marido durante 60 años y corriendo hasta donde él se encuentra, lo abraza, lo besa, le hace infinidad de caricias y le dice:

¡Viejooooo! ¡Qué Buena Suerte encontrarnos nuevamente!

¡No me ‘inges! –responde él– el trato fue: ¡¡¡HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE!!!

1. http://www.accionparaelexitofp.com/?page_id=586

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Mejor ser Humano

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Estamos en pleno adviento, es decir, las cuatro semanas que anteceden a la Navidad, que no es otra cosa que el tiempo de preparación espiritual para la celebración de la llegada del Salvador, de Jesucristo hermano, humano, humilde; tiempo para meditar el sentido de tu vida, espacio para la renovación, época para reflexionar cómo puedes ser mejor como ser humano.

Y para ser mejor como ser humano puedes partir del amor, recordando que es la fuente de la vida, porque tiene la magia de transformar lo ordinario en extraordinario, porque es la experiencia vital que te dice que estas aquí como parte del milagro de la vida no para sobrevivir, sino para vivir cada instante a plenitud, cimentando una vida plena en realizaciones, enamorándote de ti mismo, emancipándote de tus miedos, enriqueciéndote hacia adentro y reconstruyéndote hacia afuera, sanando física y espiritualmente.

Para ser mejor ser humano he trabajado en diez principios para el adviento:

1. Ejercítate día con día para fluir armónicamente con el universo, como fluye el agua del río hacia el mar.

2. Escucha los mensajes que la vida tiene para ti, porque nada te sucede por error, no hay errores, sólo mensajes, aprende a abrir los ojos del alma y los oídos de tu corazón para sentirlos, escucharlos, palparlos, sabiendo que llegan a ti no por casualidad, sino por la ley de la causa y el efecto.

3. Decretar: ¡hoy es el día más maravilloso de mi vida!, porque la vida es lo que tú decides, “es decir, la vida es lo que viene… no lo que pasó”.

4. “Saber que si no eres responsables de la cara que tienes, pero sí lo eres de la cara con la que sales diariamente al mundo” y el buen sentido del humor ilumina tu cara, te da un rostro que amorosamente refleja alegría, y unos ojos en donde anida la sabiduría.

5. Recuerda lo que dicen las abuelas, que estás aquí como parte del milagro de la vida para ser feliz: “Cuando vayan mal las cosas… no vayas con ellas”.   

6. Disfruta la vida en el milagro irrepetible del HOY, porque ahí se conjugan: pasado, presente y futuro.  

7. Recordar que hacer buenos negocios, tener buena posición política, económica o social es parte de la vida, no la vida misma, la razón de ésta es muy sencilla: se felices HOY… que lo demás llega por añadidura.

8. Diariamente busca estar en paz con el universo, con la vida, con la naturaleza, con la familia, en el trabajo, con DIOS… es decir, trabajar amorosamente en la paz interior para estar en paz contigo mismo.

9. Cada nuevo amanecer, en la medida de lo posible, elude la mediocridad, los seres superfluos, los egos inflados, los seres pequeños por una vida llena de mezquindades, de violencia y desaliento, evitar el odio y el resentimiento, que en tu alma no anide el rencor, porque impide levantar el vuelo, no te afanes en ser dueño permanente de la razón, aprende a escuchar, no sólo con el sentido del oído, sino con los sentidos de la vida… te ayudarán a crecer, a ser mejore.

10. Aprende de todo y de todos, porque estás aquí para aprender, para evolucionar espiritualmente, cuando llegue el éxito recíbelo amorosamente, es producto de toda una vida de esfuerzo, dedicación, empeño y sacrificio, pero cuando llegue el fracaso no lo eludas, que frente a ti está el mejor maestro, escúchalo, tiene muchas lecciones de amor para ti, porque los hombres son como los papalotes: “Sólo nos elevamos contra el viento… nunca a favor de él”1. Recuerda: para que el éxito llegue a ti “No requerimos hacer cosas extraordinarias, sólo hacer que las cosas ordinarias estén extraordinariamente bien hechas”.  

HOY se más grande que los problemas… ríe y se feliz. En la Agenda 2017 de El Filósofo de Güémez, este viejo campesino busca reírse de sí mismo, reír con la vida y de la vida, como el camino saludable para atraer bienestar al organismo.  En la Agenda, –que puedes adquirir en el Tel. 01 (834) 31 4 46 31 o en mi correo– encontrarás anécdotas plenas de sentido común y procurada buena fe rural, con frases llenas de obviedad, como:

“Para ser feliz, lo básico es: tener mala memoria para olvidar agravios y…

¡HACERSE PENDEJO UN RATO!”

“Ta’ cabrón llegar a viejo… ¡PERO TA’ MÁS CABRÓN NO LLEGAR!”

“Hay dos cosas que viajan demasiado aprisa: los años y… ¡LO PENDEJO!”

Concluyo con mi oración matutina, que es muy simple:

“Padre: ayúdame a encontrar un pendejo… ¡PORQUE LUEGO, LUEGO DAN CONMIGO!”

1John Neal

  filosofo2006@prodigy.net.mx


UNA VIDA RESUELTA…

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Mi amigo Juan Ávila, me envío éste correo que me parece por demás interesante: “Lo sencillo es mejor que lo complejo −aunque los humanos admiran y se rinden ante la complejidad−, también la naturaleza ama lo sencillo, la ley del cielo vacía lo lleno y llena lo modesto. 

Cuando el Sol se halla en su punto más alto, debe declinar, de acuerdo con la ley del Cielo y cuando se encuentra en lo más hondo bajo la Tierra, se encamina hacia un nuevo ascenso.

Conforme a la misma ley, la Luna una vez llena, comienza a decrecer y estando vacía vuelve a aumentar; esta ley celeste actúa también y tiene sus efectos en el sino de los hombres. La ley de la Tierra es modificar lo lleno y fluir hacia lo modesto.     

La Biblia dice: ‘El que se eleva a sí mismo habrá de ser rebajado, el que se rebaja a sí mismo habrá de ser elevado: DIOS se resiste a los altaneros, más a los humildes concede gracia’.”

El viejo Filósofo aprende que su ya parsimonioso caminar está por el trayecto de lo sencillo, porque sabe que su pensamiento no se limita, porque llega la paz al cuerpo y con una quietud intelectual-espiritual sus escritos se potencializan si simplifica su lenguaje, es la forma más efectiva de llegar a ti, apreciable lector.  

Trabaja para que cada día tengas el gozo pleno de la vida con la intensidad del Sol y la simplicidad y humildad de la Luna, porque interpretando a la naturaleza aprenderás que entre más simple seas, más creativo te vuelves; entre más simple eres, más fuerte te transformas; entre más simple eres, tu vida adquiere la dirección correcta y te conecta con la creatividad de la creación; sólo que en tu vida busca simplificar… sin restar esencia.

Coincido con Ben Orki cuando afirma: “Lo auténtico que tenemos es nuestra capacidad de crear, de superarnos, de resistir, de transformar, de amar y de ser más grandes que nuestro sufrimiento” y eso se potencializa si, sólo si, eres lo suficientemente humilde y simplificas el decir y el hacer. 

Si un día te detienes a observar amorosamente a las abuelas y a nuestros viejos, verás que −al fin sabios por derecho propio− ellos son simples en su andar, en su actuar, en su beber, en su expresar, en su comer y en su vivir.    

“Sé cómo los sabios que tienen la inteligencia y la habilidad de aprender de todo y de todos”. Si tienes la humildad de aprender de abuelas y viejos, te ejercitarás para simplificar a efecto de que la felicidad se anide en tu trabajo, en tu familia, en tus pensamientos, en tu vida, haciendo que por añadidura la armonía con el universo y la abundancia de bienes, sean más y las adversidades menos. 

Simplificar no evita que los problemas lleguen a tu vida, porque eso sería una utopía y “estarías en la dimensión de los ángeles”, simplificar, te lleva, si, a dimensionarlos de una manera más serena viviendo sencillo, sin alarde ni pretensiones, recordándote que “eres parte de lo divino que ha bajado hasta lo humano”.  

Este viejo Filósofo coincide con la voz popular cuando dice: El hombre después de los 70, ya ha tenido la extraordinaria habilidad y la suave inteligencia de aprender a simplificar y por lo tanto, tiene su vida RESUELTA:      

“Re…suelta la panza;

Re…suelta la papada;

Re…sueltas las bolsas de los ojos;

Re…sueltos los brazos;

Re…sueltas las piernas;

Re…suelto el cuerpo, y

Re…sueltas las nalgas.”

 

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ESO ES LO QUE DICE EL MANDAMIENTO…

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

En La Columna del Hermano José, encontré la siguiente historia titulada: “Día del Silencio”, misma que me encantó: “De acuerdo a una antigua fábula, tres hombres en una ocasión decidieron entrar en la práctica religiosa de absoluto silencio. Ellos, de forma mutua, acordaron mantener un día de silencio, desde el amanecer hasta la medianoche, momento en que se esperaba la aparición en el horizonte de la luna llena.

 

Se sentaron con las piernas cruzadas durante horas, concentrándose en el distante horizonte, ansiosos de que la oscuridad los envolviera.

Uno de ellos sin querer observó:

–– Es difícil no decir nada en absoluto.

El segundo respondió:

–– Silencio. ¡Estás hablando durante el tiempo de silencio!

El tercer hombre suspiró y luego alardeó:

–– ¡Ahora yo soy el único que no he hablado!”1

Cuando te das cuenta que el camino de muchos gira en torno a ser dueño eterno de la razón, en donde el rumbo es hablar –en vez de aprender del silencio interno–, acción que evita que tu vida funcione armónicamente, debido a que hace a un lado la conexión directa de la abundancia de dones y de bienes que provee el ejercicio del silencio con el todo.

 

Cuando tienes la humildad de hacer un ejercicio diario de silencio: fluye en ti la sabiduría innata de tu vida, te conecta con la fuente interna del amor, que es con la que llegaste a esta carnalidad, recordándote que hay tiempo para todo, pero que éste siempre corre a tu favor cuando sabes aprender del poder del silencio que da la meditación interna.

El silencio lleva la paz; primero a tu cuerpo, de tu cabeza a tus pies; después a tu mente y posteriormente a tu alma, en esa trinidad maravillosa que te hace un ser excepcional cuando están tus sentidos armonizados.

 

El valor intrínseco del silencio, te lleva a reconocer que en cada 60 segundos de odio, resentimiento y rencor, te genera inevitablemente dolor, malos momentos y con ellos cortisol, químico que tu cuerpo segrega cuando llega el estrés, que daña tu sistema inmunológico y que te lleva al desencuentro de las bendiciones que el todo tiene para ti.

El silencio que se logra con el poder de la meditación, te lleva a jerarquizar tus prioridades, a aprender, a atender tu cuerpo, tu mente, tus sueños, tu familia, quizás ellos HOY te requieran pero en el fondo tú los necesitas más.

    

La vida del Filósofo de Güémez, gira en torno a cuatro ejes cardinales: 1)- El ejercicio de su cuerpo, que es vital para su salud física; 2)- Alimentar su vida con actitudes mentales positivas, necesarias para que sus sueños puedan volar; 3)- El ejercicio del humor, que le armoniza mente, cuerpo y alma, y 4)- La práctica del amor que le dice que está aquí formando parte del milagro de la vida como parte de lo divino que ha bajado hasta lo humano.

 

Los cuatro puntos cardinales de este viejo campesino te llevan a reconocer que DIOS tiene un plan amorosamente enorme para ti… Por eso ¡confía! Confía significa con fe, y si tienes fe, lo tienes todo.

                     

En el valor del silencio se aplica la paradoja del sentido de Séneca: “No llega antes el que va más rápido… sino el que sabe a dónde va” y el ejercicio del poder del silencio de mente, cuerpo y alma te lleva a decir que tu camino es la felicidad y el éxito. 

Lo anterior me recuerda la ocasión aquella en la que Moisés leía los diez mandamientos; el silencio era sepulcral, cuando leyó el séptimo:

–– “No desearás a la mujer de tu prójimo…”

Un murmullo inevitable se hizo entre la multitud que fue in crescendo, situación que obligó al profeta a decir:

–– ¡Esperen!, eso es lo que dice el mandamiento… ¡VEAMOS QUÉ DICE LA JURISPRUDENCIA!

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AGENDA 2017

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Hay una historia que en Inglaterra se cuenta de Gilbert Keith Chesterton, –uno de los escritores británicos más importantes del siglo XX–, dueño de una inteligencia sin igual y de un humor que supo cautivar a todos.

 

“Cierta mañana cuando viajaba en el tren, llegó el boletero a solicitarle el ticket de su pasaje, Chesterton empezó a buscarlo en las bolsas de su abrigo, sin lograr encontrarlo, luego pasó a las de su traje y posteriormente a las de su camisa, como no conseguía dar con él y el tiempo pasaba, con el consecuente nerviosismo, su transpiración fluyó agitándose su respiración; el boletero que conocía al afamado escritor y sabía de la fama bien ganada, amablemente le dijo:  

–– ¡Tranquilo!, ¡tranquilo!, no se ponga nervioso, no hay problema, que no le haré pagar otro boleto nuevamente.  

–– No es el pagar lo que me hace estar con el alma en un hilo –repuso Chesterton–, lo que en verdad me preocupa es que… ¡he olvidado a dónde voy!”  

    

A su amigo, el viejo Filósofo de Güémez no se le puede olvidar hacia dónde va, porque su camino será siempre el de manifestarle a usted los dones curadores y terapéuticos de los que gozan el poder del amor y del humor.

 

El amor, porque es una bendición que no sólo todo lo puede, sino también todo lo transforma, la energía del amor es tan poderosa que entre más das, más recibes, más alimenta tu cuerpo, más fluye por tu mente, más fortalece tu alma, más mana de tu corazón.

 

Así mismo, el humor, goza del poder de transformar tu microcosmos y alinearlo con el universo, para que seas recipiendario del inmenso caudal de dones y bienes que la vida tiene para ti.

 

El humor  aliviana la carga diaria de nuestra labor, elimina pesares, enriquece el espíritu, transforma los sinuosos caminos y las cuestas arriba de la vida en el paisaje multicolor más maravilloso, te transforma en un ser amoroso, productivo; te lleva a dejar en cada paso el aliento vital de tu cuerpo.

 

En ese sentido, este viejo campesino, en la Agenda de El Filósofo de Güémez, –Colección Ramón Durón 2017–, que ya está a su disposición, busca plasmar el sentido de la vida suficiente para que cada día esté lleno de la magia del amor y del humor, poderes que hacen que nuestra vida sea diferente y que sutilmente redescubren el enorme caudal de nuestras potencialidades y dones.

 

La Agenda de El Filósofo de Güémez –Colección Ramón Durón 2017– está a la venta en: 14 Anaya, Col. San Francisco, C.P. 87050, en Cd. Victoria, Tamaulipas, en el teléfono: (01834) 31 44631, correo: filosofo2006@prodigy.net.mx; victoriaf2006@prodigy.net.mx

 

La Agenda, está cargada de anécdotas, caricaturas y frases del Filósofo, ahí encontrará esa suave ingenuidad provinciana, ese amor a las abuelas y los “viejos” de nuestra tierra, esa pretendida buena fe rural tras la que se enmascara un humor lleno de obviedad, de amor a la vida, de sentido común y perogrullo.

 

Lo del humor del Filósofo me recuerda la ocasión aquella en la que Gordiano –el más afamado citricultor de la región– llegó con el juez civil:

–– Señor juez, vengo a que me divorcie de la Crispiana.

–– ¡Pero hombre! –dice el enjuiciador– ¿Por qué quieres divorciarte de tu esposa?

–– Porque, aunque me dé harta pena, debo decirle que nomás quiere estar haciendo el amor.

–– Oye… ¡Pero con eso, decenas de hombres estarían felices con ella!

–– ¡¡¡Y LO ESTÁN SEÑOR JUEZ, LO ESTÁN!!!

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¡…NOMÁS POR PURA NECESIDAD!

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Cierto día un periodista entrevistó al afamado abogado César “El Tlacuache” Garizurieta, dueño de un ingenio sin igual: –– Licenciado ¿está usted de acuerdo con la pena de muerte?

–– Oiga, ¡ni siquiera estoy de acuerdo con la muerte natural!               

Y es que el tema de la muerte está entre los enigmas, misterios, temores e incertidumbres que innatos del ser humano, causan desasosiego. En México, que somos un país cargado de una rica cultura y policromas tradiciones, celebramos el 1 y 2 de noviembre, el DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS y TODOS LOS SANTOS, como el encuentro reconciliado con los seres queridos que se nos adelantaron a rendir cuentas al hogar Paterno.

 

La celebración del DÍA DE MUERTOS está llena de una sincrética combinación que se abastece de la cultura prehispánica, en donde el culto a la muerte jugaba un papel definitivo sin connotaciones morales y la religión católica transmitida por los conquistadores, en la que muerte simboliza renacer a una nueva vida. Así, la conquista española hizo un rico mestizaje de cultura europea y tradiciones indígenas, empatando las festividades del DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS y TODOS LOS SANTOS con las creencias prehispánicas surgiendo nuestra sui géneris celebración. 

    

Es tan particular el festejo del DÍA DE MUERTOS de los mexicanos, que en 2003 la UNESCO, lo declaró como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, considerando que: “es una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo […]”.

 

Esta ‘fiesta de fiestas’ gira actualmente en torno a dos ejes: La Noche de Brujas o Halloween, de origen celta con fuertes raíces en Canadá y Estados Unidos, que gracias al poder, primero de la televisión y luego del cine, se ha adoptado en algunas regiones del norte del país, en donde los niños salen a las calles disfrazados con atuendos macabros (que de acuerdo a la tradición buscan espantar a los espíritus malignos), a la vez que casa por casa van gritando: ¡queremos Halloween… queremos ‘jalogüín’!, esperando ansiosamente los dulces que les son obsequiados y depositados en su calabaza de plástico, haciendo de ellos el más suculento festín gastronómico.     

    

Y la tradicional celebración mexicana del DÍA DE LOS MUERTOS, festividad practicada en toda la geografía nacional, con la que amorosamente honramos la memoria de nuestros deudos.

 

Los mexicanos no podemos olvidar la cita que tenemos el 1 de noviembre para recordar a quienes  murieron siendo niños y el 2 para conmemorar a quienes murieron en edad adulta. En esta fecha hondamente enraizada en nuestra cultura, el mexicano venera, honra, incluso con los juegos malabares de las rimas en sus epitafios cargados de humor a través de sus “calaveras” se burla de la muerte y juega con la vida.

 

Así, con una singular puntualidad llegamos a los panteones, a revivir el recuerdo, a reencontrarnos con la evocación a nuestros seres amados; cargados de flores multicolores, desde el cempasúchil, hasta las gardenias, sin olvidar los claveles y las rosas, que de acuerdo a nuestra  tradición indígena atraen el alma de los muertos.

 

En las oficinas o en las casas, no puede faltar el altar de muertos, con sus tradicionales elementos: “la cruz de tierra que nos recuerda que polvo somos y en polvo nos convertiremos; las flores, como luminaria que guíe el alma de nuestros antepasados; las veladoras o cirios, como muestra de luz y de duelo; el pan de muerto, calaveras de dulce, agua, sal, atole, cigarros, cerveza y caña, para que se alimente el espíritu de nuestros seres queridos; juguetes para el alma de los niños, todo ello presidido por la foto de quien se homenajea en el altar.

 

Carlos Pellicer, en su “Discurso por las flores” dice: “El pueblo mexicano tiene dos obsesiones: el gusto por la muerte y el amor a las flores…” pues en esta fecha, las tumbas y los altares de nuestros seres queridos, se funden entre las flores, el amor, el recuerdo y la veneración a quienes con su partida nos dejaron mucho de ellos y se llevaron algo de nosotros.

      

Lo anterior me recuerda cuando el viejo campesino de Güémez fue a visitar la tumba de su mamá, ahí se encontró con el Virulo quien le reclamó:

–– ¡Oye Filósofo!, cuando se murió el “Cotico”, no fuiste al panteón; tampoco fuiste cuando se murió el “Tarura” y tampoco asististe cuando murió el “Parrino”…

–– Es que a mí –respondió el Filósofo– no me gustan los entierros, ¡ESTARÉ EN EL MÍO NOMÁS POR PURA NECESIDAD!

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CARGAR EL VENADO

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Me siento afortunado por los cientos de milagros que diariamente Dios pone a mi disposición, entre ellos los correos de amables lectores comentando mis artículos o enviándome ilustrativos mensajes. A continuación parafraseo uno recibido de mi amigo Derly Rivas Alvarado, “Cargando el venado (anónimo), el cual está lleno de esa sabiduría extrema que sólo el pueblo posee: 

“Estaba un hombre sentado en una piedra, bajo la sombra de un frondoso huanacaxtle. Triste, meditabundo, cabizbajo, casi a punto de soltar el llanto. Así lo encontró su compadre, quien al verlo en tales fachas, le preguntó qué ocasionaba estuviera en esa situación.

–– ¡Ay, compadre, a tu comadre! Esta noche la mato o “la suicido” pero de que se muere, se muere.

–– No la amueles, platícame, quizá te puedo ayudar a encontrar una mejor solución al problema.

El desdichado enjugó sus ojos, limpió su nariz moquienta y empezó con su relato:

–– Tú sabes que somos muy pobres y sólo acompañamos los frijoles con un pedazo de carne que consigo yendo de cacería, paso días de sufrimiento y penalidades salvándome de los peligros del monte, esquivando las víboras, al tigre y a la onza; soporto la terrible comezón que me producen las guiñas, garrapatas y moscos, y por si esto fuera poco, aguantar el frío y la soledad.

 

Si la suerte me socorre, logro cazar un venado y tengo que cargarlo al rancho y subir con él la loma donde está mi casa. Cuando llego, todavía no alcanzo resuello y aparece mi señora, cuchillo en mano y empieza inmediatamente a repartir el venado entre vecinos y familiares. Que una pierna pa’ doña Juana, que otra pa’ doña Cleo, que este lomito pa’ mi’amá, que esto pa’llá, que esto pa’cá y a los dos o tres días, ahí va su tonto otra vez de cacería. ¡Pero ya me cansé y esta noche mínimo la “desmechoneo”!  

–– Invita a tu mujer a cargar el venado.

–– ¿Qué?

–– Sí, mira, nomás no le digas las madrizas que te pones, píntasela bonito. Dile que la invitas a la cacería para que disfrute de los bellos paisajes, del esplendor de las estrellas, de los manantiales cristalinos, de sus exquisitas aguas, del aire fresco del monte, del dulce canto de los grillos y los pajarillos, en fin.

El compadre siguió el consejo, la mujer, entusiasmada, iba con la falda larga, que al cruzar un “aguamal” se redujo a minifalda porque quedó desgarrada entre las púas y la blusa toda “chiruda”; las espinas la sangraron; las “guinas” y “guachaporis” los traía por todo el cuerpo. El sol le quemó la piel, las manos se le ampularon, estuvo a punto de sufrir un infarto al toparse con una víbora, muerta de hambre, parecía sacada de ultratumba. Por fin, encontraron al venado, el hombre, sigiloso, se acercó a su presa y localizó el blanco justo para liquidarlo ¡Bang! el venado cayó muerto. La mujer no cabía de júbilo pensando que su sufrimiento había terminado, pero no era así.

–– Ahora, mi amor, carga el venado para que veas lo bonito que se siente llevar la presa.

La mujer cargó el venado hasta su casa. Jadeando y casi muerta, depositó el animal en la sala de su casa. Los niños que jugaban con los vecinitos recibieron a sus papás y siguiendo la costumbre comenzaron la repartición:

–– Mamá, ¿qué pedazo le llevo a mi tía?, ¿una pierna pa’ doña Cleo?

La señora, exhausta, agarrando aire hasta por las orejas, les gritó:

–– ¡Este venado no me lo toca nadie!...Y tú, Pepito, ve con tu mamá y ¡los dos vayan mucho a *#$&%!”

Moraleja: para valorar el esfuerzo ajeno y respetar en su real dimensión el trabajo de los demás, debemos aprender a ‘CARGAR EL VENADO’. La experiencia adquirida con el paso de los años nos enseña a valorar aquello que se consigue como resultado de nuestro trabajo. Sólo cuidamos aquello que nos ha costado esfuerzo, sudor y sacrificio. 

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LOS MILAGROS

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Albert Einstein dijo: “Hay dos formas de ver la vida, una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro”. Los milagros existen –la vida está plena de ellos–, sólo es necesario confiar en tu vida, confiar significa “con fe”, es decir, salir al encuentro diario de los milagros que la vida tiene especialmente para ti, confiado en que formas parte del prodigio más maravilloso del universo... el de vivir.

 

Cuántas veces malgastas tú potencial de vida lamentándote, si te dieras tiempo para abrir los ojos del alma y regocijarte en los cientos de milagros que Dios tiene para ti, tu vida se redimensionaría.

 

HOY es día de confiar, creer, amar y vivir los milagros que suceden en ti, abre el alma de par en par para darte cuenta que estas aquí para vivir... no para sobrevivir; HOY es el momento de que lleguen a ti cosas maravillosas; HOY es el tiempo de volver la vista al creador y darte cuenta que eres un milagro de Dios; HOY es el día de escuchar la voz del corazón, esa voz tan sabía que susurra a la vida cuánto te ama, y te hace saber que eres lo más maravilloso del universo... un ser pleno en los milagros de la vida.

 

Si un milagro es la intervención de Dios en el cosmos, ¿acaso no eres lo divino que ha bajado hasta lo humano? ¿Acaso tu vida no está plena de milagros?: la salud, el amor, la familia, el trabajo, la felicidad, la armonía, etc. Ha llegado el momento en que reafirmes, sepas y creas que eres parte del milagro diario de la vida, que no estás aquí producto de la casualidad, tampoco para fracasar, sino para ser feliz y triunfar.

 

Ante la presencia del poder de la oración y de la fe se desvanecen los temores, las incertidumbres, las vacilaciones, los titubeos y llegan como por arte de magia los milagros; San Agustín afirmó que: “Los milagros no se contradicen con las leyes de la naturaleza, sino con lo que sabemos sobre ellas”. La base de cualquier milagro es que lo que solicitemos lo hagamos plenos de fe, convencidos de que inevitablemente llegará a nosotros, en la medida de la fuerza de la fe, el cuerpo estará listo para recepcionar aquello que la razón no puede entender: “la razón se ahoga... donde la fe flota”.

 

La fuente de todo milagro está en el amor, la oración y la fe en Dios, para que los milagros lleguen a nosotros, para que aparezcan en la vida, empecemos por creer con una fe tan profunda como verdadera que sí existen, y no sólo eso, sino que están a nuestra disposición y los milagros como arte suprema de amor llegarán. Gilbert Keith Chesterton afirmó con una sabiduría excepcional: “Lo más increíble de los milagros es que ocurren”.

 

Los milagros son principio y fin; fin de un mundo lleno de escepticismo y principio de un mundo pleno de bendiciones que está hecho especialmente para ti; los milagros son el vínculo perfecto entre el mundo material, perceptible y el espiritual.

 

Los milagros te dicen que el cuerpo es el milagro de Dios materializado en el universo, te llevan a ver con los ojos del alma, sólo que éstos no acontecen en el espacio de las leyes del hombre, se dan en el ámbito de las leyes de Dios, cuando eres capaz de vibrar en unidad con Él y amorosamente afirmar: “SOY UNO CON DIOS”, ninguna otra cosa, sino milagros, llegarán a tu vida y anidarán en el alma de la forma más sencilla y natural.

 

Cada milagro armoniza tu mente, cuerpo y espíritu con el universo, devolviéndote la confianza de que estas aquí como producto de la plenitud del amor, no de la casualidad; cada milagro es una liberación extraordinaria de los recelos, desconfianzas y temores, te da una perspectiva multicolor de amor a la vida, a tu vida, generándote una excepcional gratitud que te hace recipiendario de miles de bendiciones.

 

A propósito de milagros hay un chiste que dice que: “un milagro en América Latina sería encontrar: un argentino humilde; un dominicano blanco; un chileno negro; un peruano simpático; un salvadoreño pacifico; un puertorriqueño inteligente; un colombiano honesto; un venezolano abstemio; un cubano mudo y un mexicano… ¡TRABAJADOR, ABSTEMIO Y FIEL!”

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CADA VEZ QUE ABRAZO…

  

En un mundo como el nuestro, movido por la prisa, en donde ‘adelgazamos en un día’, las arrugas desaparecen con la crema mágica o la comida nos llega en 30 minutos, nos hemos olvidado de regalarnos diariamente algo elemental, simple, pero reconstituyente para el espíritu: un abrazo.  

 

Si buscas la medicina perfecta, la encontrarás en el abrazo, ése que te dice que estas en el universo como parte del milagro de la vida para amar y ser amado.

 

Los especialistas que conocen a fondo el poder del abrazo, saben que éste tiene el don de gratificar tu vida con el más generoso bienestar físico y emocional, tan necesarios para tu desarrollo armónico.

 

El abrazo, además de ser agradable, ahuyenta la soledad, aquieta los nervios, fortalece la autoestima, demora el envejecimiento, ayuda a dominar el apetito, alivia las tensiones y combate el insomnio; es la manera más elemental para armonizar y alinear mente, cuerpo y alma con el cosmos.

 

El abrazo tiene esa magia que hace felices los días difíciles, soportable lo insoportable y que llena el vació en tu vida.

 

Al dar un abrazo se expresan y se provocan sentimientos de amor, cariño, seguridad, protección, confianza, fortaleza, apoyo, aprecio, amistad, solidaridad, alegría y felicidad.

 

El abrazo, al revitalizar tu energía, te conecta con el universo en un ambiente de abundancia de bienes y prosperidad, mientras más puedas abrazar: abrazarte, abrazar los proyectos, la vida y a quienes te rodean, más bienes llegarán a tu vida; el abrazo es un proveedor ilimitado de amor.

 

Al dar un abrazo se ilumina la vida; el abrazo tiene la magia que transforma los gestos serios en una sonrisa.

 

Se dice que necesitamos diariamente de los abrazos para llevar una vida plena. “Para sobrevivir requerimos al menos de cuatro abrazos, para mantenernos de pie una dosis de ocho abrazos es la idónea, y para crecer son doce los abrazos justos”; lo más importante es que los llenes del potencial de vida que da el amor, resultará una experiencia enriquecedora.

 

Cuando tengas la habilidad de abrazar la vida, generarás una impresionante sensación de prosperidad, el banco de la abundancia que el universo tiene preparado, se abrirá para ti creando una inagotable fuente de bienestar; debes recordar que para el cosmos no hay límites, sólo abundancia, y en la medida en que más te abraces, más fluirá por tu cuerpo, mente y espíritu la energía vital.

 

Lo del abrazo me recuerda “al ‘Paquirro’, aquel gallego al que su mejor amigo al verlo se preocupa y le dice: 

–– ¡Joder!, que tu semblante se ve diferente... a ti te sucede algo.

–– ¡Sí, Manolo!, es que tengo una frustración del carajo.

–– Pero, ¿qué es lo que te pasa?

–– Mira, que, cada vez que abrazo a mi mujer en la intimidad me siento como un toro semental, ella se estremece, me abraza con gran pasión, se contornea tremendamente, suelta los lamentos más estrepitosos, pone sus ojos en blanco, y...

–– ¿Y qué pasó? ¿Descubriste que finge o qué?

 

–– Joder, ¡no!... ¡DESCUBRÍ QUE ES EPILÉPTICA!” 


 

Y CUANDO NO TENÍAN BURROS…

 

Permítame trascribirle, apreciable lector, una décima del Siglo de Oro español (XVI-XVII) que inicialmente fue atribuida a Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas, pero finalmente fue aceptada por la voz popular como de autor anónimo.

 

“Si quiero por las estrellas

saber, tiempo, donde estás,

miro que con ellas vas,

pero no vuelves con ellas.

¿En dónde imprimes tus huellas

que con tu curso no doy?

Mas, ¡ay!, qué engañado estoy,

que giras, corres y ruedas;

tú eres, tiempo, el que te quedas

y yo soy el que me voy”

 

Cuando tenemos la inteligencia de entender que mientras el tiempo es eterno y nosotros en ésta vida sólo vamos de paso, las cosas frívolas, mundanas, terrenales, se trasforman en un escalón que nos sirve para posar las plantas de los pies y subir para que nuestra alma contemple y aprenda del infinito. 

 

Una sabia frase de Epicuro y Machado dice: “La muerte, considerada como el más aterrador de todos los males, no es en realidad nada, pues mientras nosotros somos, la muerte no es, y cuando ésta llega, nosotros no somos”

 

Los “viejos” y las abuelas de mi tierra nos enseñan que debemos aprender a valorar cada minuto que vivimos, apreciando los pequeños goces de la vida, porque nuestra existencia está llena de milagrerías (el amor, la amistad, la familia, la salud, el entusiasmo, el bienestar) que nos pasan desapercibidas por buscar las “grandes conquistas materiales”.

No hace falta que busquemos cosas extraordinarias en nuestro andar, lo importante es que hagamos de nuestro suave caminar algo maravilloso, teniendo a cada paso un estado de ánimo que sea suficiente para que trasforme lo simple en extraordinario.

 

“Lo que importa no es lo que hagamos, sino el ¿cómo lo hagamos?”. Si tenemos la fina sensibilidad de convertir la tarea más sencilla en un acto de amor, de alimentar nuestra alma con pensamientos positivos que nos lleven a vivir con optimismo y alegría, tendremos la capacidad alquímica de construir la unidad de cuerpo, alma y espíritu, desarrollando nuestra vida interior y, por consecuencia, sobreviviendo en el tiempo “cuando el ángel de la muerte toque la puerta” de nuestra alma, llamando a su partida física.         

 

La prisa con la que nos movemos en busca de satisfactores físicos nos lleva a olvidarnos o buscar incesantemente en el comercio la tranquilidad espiritual, cuando ésta sólo puede brotar desde los más íntimo de nuestro ser, que es desde donde nace la profundidad y capacidad de diseñar nuestro proyecto de vida y hacer realidad nuestros sueños.

 

Sea cual sea la edad física que tengamos, somos unos privilegiados al tener vida, debemos saber que estamos aquí para gozar “el HOY” a plenitud, ser felices y crecer, porque “cuando dejamos de crecer, principiamos a morir”, y la forma más lógica de crecer es a través del amor, que nos brinda la oportunidad de gozar de una vida sencilla, llena de frescura, tenacidad y creatividad.

 

Concluyo el comentario con una vieja historia que le adjudico al Filósofo, resulta que éste observaba cómo se construía la carretera que pasaba por el pueblo, cuando se acercó a él un joven:

–– ¡Hola!, soy el ingeniero encargado de la obra, tengo varios posgrados en el extranjero, veo que estás sorprendido, ¿será porque desconoces cómo construimos las modernas vías? ¿Cómo hacían en tu tiempo para construir las carreteras?     

–– Mira –respondió el Filósofo–, cuando queríamos construir una carretera soltábamos un burro viejo, con su instinto natural siempre escogía el camino más seguro y corto.

–– Y cuando no tenían burros, ¿qué hacían?

 

–– Llamábamos a un ingeniero.


 

MANEJE CON PRECAUCIÓN

 

Dice un proverbio chino: “Tus maestros pueden abrir la puerta, mas sólo tú puedes entrar”. Es decir, que en el ejercicio de tu quehacer debes estar abierto para recibir los amorosos mensajes y señales que el camino te envía, afirmando que tu vida tiene un propósito y éste se concentra en que tú seas feliz… lo demás llega por complemento.

 

Todo conflicto o problema te lleva a tener dos visiones antagónicas; ten el buen tino de encontrar en cada adversidad el lado positivo de la vida, jamás estés con el desdén, el desánimo, el odio o el resentimiento, porque las oportunidades se te irán y dice otro viejo refrán que: “Oportunidad que se va, bala que se tira y flecha que se dispara… no vuelven”.

 

Cuando alguien en tu casa, en tu trabajo o en tu vida, cometa un error, no hagas un drama, ten la capacidad de saber perdonar, disculpa que como tú son seres humanos susceptibles de caer en el error; cuando ejerces la palabra adecuada para disculpar un error, las personas utilizarán lo mejor de ellas mismas para reparar su desacierto y ambos sacarán el mejor partido de la vida.

 

Sé de los seres excepcionales que animan a su familia, a su esposa, a su pareja, a sus hijos, a sus amigos y a sus compañeros a seguir adelante a pesar de cualquier adversidad, recordando que la fragilidad de la vida en cualquier momento puede detener tu camino; sé de esos seres maravillosos que aprovechan cada uno de los minutos de su tiempo para construir una historia de amor; sé de esos ejemplos de quienes diariamente reconquistan su vida.

 

La gente es de costumbres y frecuentemente tiende a complicarse la existencia, de tal manera que rechaza fácilmente la felicidad que da la simplicidad, se olvidan de crear un mundo propositivo, de explotar sus potencialidades y celebrar la magia de la vida. 

 

Recuerda que tú y nadie más que tú, tienes el control de tu vida, el éxito o el fracaso, el acierto o el error, crecer o decrecer; sólo depende de ti. Únicamente se necesita que te entregues a la vida con toda la pasión, el entusiasmo, la potencialidad, la fe, el amor, con todo lo mejor que el universo ha depositado en ti.

 

En este mundo todos venimos a una tarea de aprendizaje diario y fecundo, recuerda que nada sucede por casualidad, hay, sí, causalidades, por eso, el viejo Filósofo te invita a que con quienes convives, las relaciones sean de amistad, sean amorosas y profundas, que te lleven a ser libre, que son las experiencias para que te transformes en un ser sabio, en el maestro de tu vida, que encuentres en lo sencillo, en lo simple y en lo obvio, los mensajes que el universo tiene para ti.

 

En el andar de la vida cada quien va creando su bagaje personal de sabiduría, ahí anida lo vivido y lo aprendido que te pueden señalar el mejor camino a seguir; si eres sabio tendrás la atingencia de escuchar el sonido de su amor, ahí está el secreto para enriquecer tu conexión con Dios. 

 

Cuando permites que tus problemas sean más grandes que tú, llega el desequilibrio, llega la ausencia de armonía a tu vida, pero por el contrario cuando eres más grande que ellos, llega el entusiasmo, la actitud mental positiva, la abundancia de dones y de bienes porque éste es el momento y HOY es el día en que: “no le digas a Dios que tienes un gran problema; dile a tus problemas que tienes un gran Dios”.

 

Ya le comenté mi parte de espiritualidad, permítame reencontrarme con el humor, “Resulta que el ingeniero Popolón, fue a casa del Filósofo, preocupado le comenta:

 

–– Fíjate que mi vieja es pésima pa’ manejar, ¿qué me aconsejas, Filósofo, pa’ que maneje con precaución?

 

–– Muy fácil, nomás dile que si choca… ¡SU EDAD APARECERÁ EN LOS PERIÓDICOS!”


 

MENOS MAL QUE SOY VENTRÍLOCUO

 

Hay una historia de Julio Vallejo, que HOY parafraseo para ti: “Una mujer llegó al tendajo del pueblo vestida modestamente, su pálido rostro reflejaba hambre, sus ojos clamaban ayuda, sus flácidos pies habían consumido lo poco que quedaba de sus sandalias.

 

–– ¡Señor! –imploró humildemente y con tenue voz–, ¿me podría fiar mandado?, mis hijos y yo tenemos dos días que no probamos alimento, no he podido lavar y planchar ajeno porque está enfermo el más pequeño y lo he estado cuidando; el doctor me regaló la consulta y la medicina, pero no traigo por el momento el dinero para comprar comida.

 

–– ¡Tú nunca me vas a pagar! eres muy pobre –sentenció con soberbia el propietario del tendajo–, ¡salte! y no me hagas perder el tiempo.

 

–– ¡Por favor, mi señor! le aseguro que se lo pagaré tan pronto se mejore mi niñito.

Cerca del mostrador se encontraba un hombre, quien, escuchando la súplica se acercó diciendo al dueño del tendajo que él pagaría lo que la mujer llevara de comida.

 

–– Aquí tienes un pedazo de papel –dijo altaneramente–, escribe una lista de lo que necesitas.

 

–– Sí, mi señor –respondió la humilde mujer, al mismo tiempo que escribía unas líneas en el papel de estraza que le había entregado perversamente el propietario del negocio.

 

–– Muy bien, pondré tu lista en la balanza y lo que pese, te regalaré de comida –dijo en tono burlón el hombre tras el mostrador, al mismo tiempo que hacía bolita el trozo de papel.

Los ojos del dueño se agigantaron cuando la balanza se fue hasta lo más bajo, quedándose ahí mientras la humilde señora colocaba comestibles básicos del otro lado de la balanza (un kilo de arroz, un kilo de frijol, un litro de leche, una bolsa de galletas de animalitos, una bolsa de pasta),mientras tanto la balanza, para sorpresa del perverso propietario, continuaba sin moverse.

 

–– ¡Ya, ya, ya! sentenció el tendero, al mismo tiempo que abría una bolsa de plástico para colocar los artículos, toma tu mandado y vete, vete, vete –dijo moviendo las manos despectivamente.

La humilde señora tomó los víveres en su diestra al mismo tiempo que decía: “gracias” desde lo más íntimo de su ser en señal de agradecimiento.

 

Una vez que la señora había salido del negocio, el hombre, intrigado por el fenómeno que le había sucedido, tomó el pedazo de papel, y al tiempo que lo desarrugaba lo leía con gran asombro, no tenía una lista de compra, era una oración que decía: “Padre Dios, tú eres mi padre de vida, tú conoces mis necesidades, las dejo en tus manos, mis hijos tienen hambre, no me dejes sola”

 

La moraleja de esta historia es formidable, es una lección irrefutable de vida: “Sólo DIOS sabe cuál es el peso del poder de la oración”.

 

Cuando entras en oración te abres al más maravilloso encuentro con DIOS porque toda la magia del universo se concentra en ti y se dirige a la creación. Inicias un sorprendente proceso de renovación que vacía tu espíritu de resentimientos, de pensamientos obsesivos; la oración, es una higiene mental que abre a tu mente y al renovar tu energía te predispone a pensamientos positivos y por ende a la recepción de todas las bendiciones que Dios tiene para ti.

 

Lo de la oración me recuerda “aquella ocasión en que Abraham entra en oración con Dios quien le solicita que como prueba de su fidelidad sacrifique en su nombre a su hijo Isaac, carne de su carne.

Están entonces padre e hijo ya en la escena del sacrificio, cuando el padre escucha otra vez la voz de Dios:

 

–– ¡Detente!, has demostrado suficiente fidelidad, ya no será necesario que mates a tu hijo.

Ya a salvo, Isaac corre despavorido lejos de su padre, a lo que Abraham le grita:

 

–– ¡Espera, hijo mío! ya Dios me ha ordenado que no te sacrifique, ¿por qué huyes?

Y el hijo responde:

 

–– ¡Sí, cómo no!, menos mal que soy ventrílocuo, si no… ¡¡¡ME PARTES LA MADRE!!!”


 

LOS QUE SEPAN MÚSICA…

 

“Se dice que era un mago del arpa. En la llanura de Colombia no había ninguna fiesta sin él. Para que la fiesta fuese fiesta, Mesé Figueredo tenía que estar ahí con sus dedos bailadores que alegraban los aires y alborotaban las piernas.

 

Una noche... de camino a una boda, él en una mula y encima de otra mula su arpa, cuando unos ladrones lo atacaron y lo molieron a palos. A la mañana siguiente alguien lo encontró, estaba tendido en el camino... más muerto que vivo y entonces dijo con un hilo de voz:

––Se llevaron las mulas... se llevaron el arpa –tomando aliento, se rio– y dijo: ¡Pero no se han podido llevar la música!”1

HOY, inicia tú día cantándole a la vida, al amor, a la felicidad, a la alegría, al entusiasmo; que ninguna adversidad tenga la fuerza de llevarse tu música interior. Todos nacemos en lo más íntimo de nuestro ser con música de vida, no dejes que se pierda, porque ésta tiene la magia, mediante un estado de relajación, de abrir el espíritu para que armonizándote con el universo, te prepares a recepcionar los mensajes y bendiciones que la vida tiene para ti. Recuerda que la música te hace fuente de creatividad, te sana y te transforma propositivamente, reencontrándote con tu ser interior.

Los viejos de Güémez amanecen cantando y chiflando, ¿será porque, al fin sabios, conocen que es una manera de encontrarse con ellos mismos, que la música es una herramienta poderosa por medio de la cual el alma y la conciencia animal se manifiestan sobre la Tierra?, su efecto armonizador es instantáneo, “es un poderoso impulso cuya vibración produce movimientos en el espacio, desencadenando poderes en el hombre”2, es un regalo para el corazón y el alma.

El elemento esencial de la música es el AMOR, y ¿qué es el AMOR, sino una fuerza vital que mueve positivamente todas la energías?, cuando tienes la habilidad de utilizar la musicoterapia abres los canales espirituales, enriqueces la potencialidad de las emociones fortaleciendo la capacidad para crear y creer en ti mismo y en la vida.

 

¿Cuándo fue la última vez que te regalaste unos minutos para escuchar la música que te agrada, esa que le da paz a su alma? HOY, DATE PERMISO de regalártelos en la primera oportunidad, entregándote a ti mismo, cerrando los ojos y olvidándote de los problemas; concéntrate en tu vida, en tus potencialidades; respira tranquilamente y lo más profundo posible; descansa y déjate llevar por esa armonía con el universo que te genera la música, te sentirás un ser renovado, potencializado en tus dones.

 

La música, además de ejercer influencia sobre tu vida emotiva, te ayuda a combatir la depresión, el dolor y la angustia, alterando los ritmos eléctricos del cerebro, ejerciendo una gran influencia sobre tus estados de ánimo, fortaleciendo tus defensas contra las enfermedades, ejerciendo influencia sobre tus aspectos intelectuales, ayudándote a aprender mejor y a concentrarte en la mayor tarea de tu vida: ¡SER FELIZ AHORA!

 

Cuánta razón tiene Luciano Pavarotti cuando afirmaba que: “La música es el arte más directo, entra  por el oído y va al corazón”. “Escuchar música e interpretarla es concebir el milagro de conciliar nuestra totalidad, cuando lo hacemos, sin querer nos unimos al plano angelical, con vibraciones que contribuyen a purificar nuestro espíritu, sanar, embellecer, alimentar de ternura nuestra alma y cuerpo”2.

La música es un regalo de DIOS, una experiencia de amor que vale la pena gozar y vivir, te pone en contacto con los aspectos más íntimos de tu ser, que de otra manera permanecerían inexplorados; te hace más humano, más feliz, más tú mismo… más triunfador, así que inicia el día, date un buen momento regalándote música para tu vida. 

Apropósito, “Llega un pelotón de soldados al pueblo, el capitán los forma y con voz enérgica dice:

 –– ¡Firmeees...YA!, los que sepan música, un paso al frente.

Siete soldados orgullosamente dan un paso al frente. El capitán les ordena:

 

–– Váyanse de inmediato a la estación del ferrocarril… ¡A DESCARGAR EL PIANO DE MI GENERAL!”

 

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ACTITUD

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Cuántas veces éste Filósofo ve gente que no entiende que la vida no siempre transcurre del modo que queremos; si fuese así, no habría dolor ni sufrimiento, la vida en sí misma carecería de sentido, seríamos felices todo el tiempo.

 

Pero la realidad es una gran maestra que nos ayuda a aprender –a veces de manera dolorosa– las lecciones valiosas de la vida; una de ellas es que sólo nosotros podremos construir nuestra felicidad, que HOY es un nuevo día en el que podemos comenzar una vida llena de dicha y satisfacción para liberarnos de lo que nos limita, para conocer los secretos de nuestra existencia, para mejorarla; porque dentro de nosotros está ese potencial que necesitamos para lograr que nuestra vida sea plena.

 

Víktor Frankl, en su libro “El hombre en busca de sentido”, expresa que el modo en que uno ve los acontecimientos es mucho más importante que los propios sucesos. Víktor, era uno de los millones de judíos encerrados en campos de concentración nazi, durante la Segunda Guerra Mundial. El régimen de Hitler le había quitado prácticamente todo: esposa, hijos, propiedades, etc. Él vio cómo asesinaban a sus amigos en el campo de concentración, también vio cómo muchos se suicidaban, mientras que otros perdían la voluntad de vivir, al rendirse… morían.

 

Decidió encontrar algo que los nazis no pudieran robarle, algo importante como para mantener su voluntad de vivir. Decidió que había una cosa que nadie podía quitarle: su capacidad para elegir su propia actitud, por muy malas que fueran las condiciones.

 

Víktor Frankl no sólo sobrevivió a las atrocidades del campo de concentración, sino que también  se convirtió en uno de los psiquiatras más respetados del mundo. Ayudó a miles de personas que estaban a punto de rendirse, renunciando a la vida, a encontrar una voluntad renovada de vivir, demostrándoles que diariamente tenemos opciones y que las mismas nos pueden dar un nuevo significado a nuestra existencia.

 

Este Filósofo sabe que todos los días tenemos dos opciones: convertirnos en víctimas de las circunstancias o vencerlas; renunciar a nuestra libertad y dignidad permitiendo que las circunstancias las moldeen o elegir una actitud digna y elevarnos por encima de nuestros problemas, pasando de un estado de derrota a uno de optimismo y esperanza, sacando lo máximo de nuestra vida.

 

Todos tenemos días difíciles, unos están llenos de cansancio, de dolor, otros de problemas; cuántas veces el panorama es desalentador, pero de pronto encontramos la solución a nuestro problema porque tenemos renovadas actitudes; la actitud es mucho más importante que la inteligencia, la educación, el talento o la suerte, es la elección más trascendente que tomamos al construir nuestra vida, porque impacta en todo lo que hacemos.

 

La actitud es el punto de partida de todo éxito, quizá sea el mayor descubrimiento del hombre, porque podemos cambiar nuestra vida si modificamos las actitudes, que no son otra cosa que un estado de ánimo, un punto de vista mental, son los pensamientos y sentimientos que suceden en nuestro interior.

 

Las personas que tienen actitudes positivas siempre esperan lo mejor; las que tienen actitudes negativas esperan lo peor; lo increíble es que en ambos casos… las expectativas se cumplen.

 

Sé positivo siempre, negativo jamás. Toda persona debiera ser como la Luna: “destinada a dar luz... y como el Sol siempre dando calor...

Lo de la actitud me recuerda la ocasión aquella en la que “Don Gerundio llega con el campesino de allá mesmo, todo cabizbajo y ojeroso, y le dice:

— ¡Filósofo!, hace una semana que: ¡no como!, ¡no duermo! y ¡no tomo agua!, ¿Qué crees que tenga?

— Po’s –responde el Filósofo lleno de ingenuidad provinciana– ¡HAMBRE, SUEÑO Y SED!”

 

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¡TENGO RAZÓN!

Por Ramón Durón Ruíz (†)

“Cierto día, un capitán de barco y su rudo jefe de ingenieros conversaban. Empezaron a discutir sobre quién era más importante de los dos para que el barco navegara. Como la discusión se tornó acalorada, el capitán decidió que por un día cambiaran de trabajo. El jefe de ingenieros estaría en el puente de mando y el capitán en la sala de máquinas.

A sólo unas pocas horas de haber iniciado el experimento, el capitán salió de la sala de máquinas. Venía sudado, sus manos, cara y uniforme estaban llenos de grasa y aceite.

— Creo que tienes que venir a la sala de máquinas. No puedo hacer que los motores anden.

— Por supuesto que no puedes, –dijo el jefe de ingenieros– acabo de encallar el barco.

 

Qué tontería es, cuando comenzamos a creer que somos los únicos y que el mundo depende sólo de nosotros. En la vida estamos rodeados de personas y cada uno tiene un papel vital que desarrollar. Necesitamos aprender a respetar, amar y considerar al otro, sabiendo que cada uno es experto en algo, cuando nos unimos, es que el barco de la vida no encalla y puede marchar. Dios nos ha dado dones y capacidades a cada uno, pero siempre dejemos que Él sea el capitán del barco.”1

Cuando eres capaz de entender tres cosas: 1. Que tu vida está plena de potencialidades; 2. Que otros también gozan de disímiles capacidades y 3. Que hay un capitán que desde arriba los coordina, entonces sabrás que nadie es más ni menos, simplemente somos heterogéneos, porque cada uno tenemos encomendada una tarea diferente; cuando lo reconozcas y respetes crecerás espiritualmente.

 

Recuerda que tu vida tiene una trinidad, conformada por cuerpo, mente y espíritu, en la medida que las armonices te funcionará mejor, te ayudará a entender que la vida es una fiesta que hay que celebrar con la plenitud de los sentidos.

 

Diariamente aprende a amar y respetar tu cuerpo; a tener actitudes mentales positivas que lograrás cuando aprendas a vivir en el milagro del HOY, acción que te ayudará a eliminar el miedo que impide a tus alas tomar vuelo, al omitir vivir en los dolores del pasado o en la angustia del futuro.

 

La riqueza de la espiritualidad conduce a aprender a “no viajar con la prisa que la vida moderna impone, porque pierdes la oportunidad de gozar el paisaje y también de gozar la vida misma”.

 

Nunca olvides la transitoriedad de la vida, ocúpate de enriquecerla diariamente con el poder de la oración, del amor, de la esperanza, del perdón, de la actitud mental positiva, que te ayudarán a transformar tu ser en una inagotable fuente de bienestar, prosperidad y felicidad.

 

Cada mañana cree lo que eres, “eres la expresión de lo divino que ha bajado hasta lo humano”, entiende que el mundo gira a tu rededor, –cuando partas a rendir cuentas al hogar paterno dejará de girar– éste artículo, como muchas cosas más, están hechas especialmente para ti, es el momento de que tomes conciencia de la importancia que gozas en el juego de la vida.

 

HOY es el día en el que dejes partir tus miedos, penas, dolores, resentimientos, angustias, déjalos ir, es hora de que fluyas con el universo, de que no busques en el exterior el amor, la felicidad, la prosperidad o la abundancia de bienes, eres la fuente de tus miserias o éxitos; para que goces de la prosperidad primero debes enraizarla en tu interior, que es donde radica el poder de tu vida.

 

A propósito, iba el Filósofo caminando por la calle, con su compadre Antálgico, quien le reclamaba que por andar en el tema de la espiritualidad se ha olvidado de la belleza de las mujeres, en eso observan que en sentido contrario viene caminando una muchacha llena de una candente sensualidad. No, no me he olvidado de ellas –dice el viejo campesino, al momento que agrega:

— Mira, esa muchacha trae puesto el calzón de mi amá.

— ¡No ‘ingues! ¡Si ni siquiera conoce a tu mamá! 

— ¡Claro que sí! te apuesto 100 pesos a que trae puesto el calzón de mi amá.

— ¡Está bien! pregúntale.

— Disculpe, preciosa –pregunta el Filósofo– ¿de quién es el calzón que trae puesto?

— ¡De tu tiznada madre… ‘endejo!  

—Ya vez –dijo el Filósofo– ¡TENGO RAZÓN!

1 www.renuevodeplenitud.com/Maxwell, J. C. (2001; 2003).

 

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SÍ TENGO CON QUÉ…

 

Por Ramón Durón Ruíz (†)

El buen sentido del humor del que exuberantemente goza el mexicano, es una expresión lúdica llena de la vitalidad que da el entusiasmo para enfrentar la crisis con un optimismo sin par. 

 

Quien disfruta del humor, tiene una perspectiva diferente a aquél que se place en el mal sentido del humor y el pesimismo, ambos ven el mismo espectáculo… desde gradas diferentes.

 

Los niños son para el viejo Filósofo una gran escuela de vida, porque están mucho más dispuestos a ser ellos mismos que los adultos, “un pequeño ríe en promedio hasta 500 veces al día, mientras que un hombre mayor lo hace entre 20 y 50 veces” –si bien le va– esa es una sutil manera de ver que envejecemos porque perdemos la capacidad de sonreír frente a los problemas, de reírle a la vida y alegrarnos con ella.

 

En la Biblia en Proverbios 17:22 dice “El corazón alegre constituye buen remedio”, por eso creo que el humor es un profundo proceso de transformación espiritual, un acicate que nos ayuda a cambiar positivamente nuestra perspectiva del universo.

Conforme pasa el tiempo me he dado cuenta que sonreír deja tres lecciones:

1.    Estás en este mundo para ser feliz, triunfar y dejar huella. 

2.     

3.    La sonrisa al hacer tu esquema mental tolerable, te recuerda que vas de paso y no te llevarás nada, a no ser los gratos recuerdos que amorosamente siembres y atesores. 

4.     

3. Sonreír tiene la virtud de colocar cada problema en su justa dimensión, mejorar tu calidad de vida, abriendo tu espíritu y preparando tu cuerpo para que sean recipiendarios de un sistema inmunológico fortalecido y enriquecido por los químicos generados por el buen sentido del humor, que te hacen generosamente humano, más sensible al amor y al dolor del prójimo. 

 

Recuerda que diariamente el poder del humor está a tu disposición, sólo se requiere que abras tus sentidos y vayas a su encuentro, te generara un estado excepcional de bienestar, porque como decía Bernard Shaw “Del mismo modo que no tenemos derecho a consumir la riqueza sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin producirla”.

 

En la vida, el sentido del humor es un generador impresionante de felicidad, de ti, de nadie más depende hacerlo tuyo y vivir bajo el “embrujo” de sus químicos que te generan un estado emocional, físico, laboral, familiar y psíquico sin parangón.

 

Margie Igoa decía con sabiduría sin igual: “En la vida hay dos tipos de personas: las que les pasan las cosas y aquéllas que hacen que pasen las cosas”, el humor al generar una armonía en tu cuerpo, alma y espíritu te prepara para hacer que pasen las cosas a la medida.

 

El humor se da diariamente en la cotidianidad, lo mismo entre el pueblo que entre los personajes políticos, hay algunas anécdotas que están en la voz pópuli, de personajes de grandes movimientos históricos como “la ocasión aquella en la que en plena juventud, en su natal Sonora, Álvaro Obregón,

quien pertenecía a una familia modesta, deseaba contraer nupcias con su novia, sólo tenía un pero, no contaba con los suficientes recursos económicos para ello, por lo que la boda en cuestión se demoraba.   

Su familia conocía lo anterior y cierto día una de sus hermanas dijo en voz baja:

Pobre hermano, se quiere casar, ¡pero no tiene con qué!

Álvaro Obregón personaje que desde su juventud demostraba estar lleno de ingenio dijo pícaramente:         

Sí tengo con qué… ¡¡¡LO QUE ME FALTA ES DINERO!!!”

 

 

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¡¡YO SOY TU MARIDO!!

 

EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ

Por Ramón Durón Ruíz (†)

 

El FIlósofo griego Aristóteles, −sabio por derecho propio− en el año 360 A.C. escribió el texto “Revolución del alma”, que por estar pleno de esa sabiduría que es para siempre lo pongo a su disposición:

“Nadie es dueño de tu felicidad, por eso no entregues tu alegría, tu paz, tu vida, en manos de nadie, absolutamente de nadie. Somos libres, no pertenecemos a nadie, y no podemos querer ser dueños de los deseos, de la voluntad o de los sueños de quien quiera que sea.

 

La razón de tu vida eres tú mismo, tu paz interior es la meta de tu vida, cuando sintieras un vacío en el alma, cuando creyeres que aun te está faltando algo, aun cuando tengas todo, envía tus pensamientos hacia tus deseos más íntimos y busca la divinidad que existe en ti. Deja de poner tu felicidad cada vez más lejos de ti.

 

No te pongas objetivos que no estén al alcance de tus manos, abraza los que estén a tu alcance HOY. Si andas desesperado por problemas financieros, amorosos o de relaciones familiares, busca en tu interior la respuesta para tranquilizarte, tú eres el reflejo de lo que piensas a diario. Deja de pensar mal de ti mismo, y se tu mejor amigo siempre.

 

Trabaja mucho a tu favor. Deja de esperar la felicidad sin hacer esfuerzos. Deja de exigir a las personas aquello que ni tú has conquistado todavía.

 

Critica menos, trabaja más, y no te olvides nunca de agradecer. Agradece lo que está en tu vida en éste momento, inclusive el dolor. Nuestra comprensión del universo aún es muy pequeña para juzgar lo que queremos que sea nuestra vida.

 

La grandeza no consiste en recibir honras sino en merecerlas.

 

Sonreír significa aprobar, acertar, felicitar; entonces abre una sonrisa para aprobar el mundo que te quiere ofrecer lo mejor. Con una sonrisa en el rostro las personas tendrían la mejor impresión de ti y tú estarás afirmando para ti mismo, que estás cerca de ser feliz.”

 

Será porque sabio como era Aristóteles conocía el poder de la sonrisa que no es otra cosa que “una línea curva que todo lo endereza”, un don de vida que se fortalece mediante su uso diario que beneficia positivamente a nuestro entorno en la construcción de las mayores bendiciones que impactan directamente en nuestra vida: la salud y la felicidad.

 

Charles Chaplin afirmaba: “No hay día más perdido… que aquel en que no hemos reído” será porque una sonrisa es no sólo un don, es también un regalo que plenifica y armoniza nuestra vida con el cosmos, una sonrisa en síntesis es la máxima de las expresiones humanas.

 

Cuando veo un ser humano que gusta de recibir no sólo al nuevo día sino también a aquellos con los que convive con una sonrisa, me da la impresión de estar en el paraíso. Con el paso del tiempo he aprendido que la gente que ama y que es feliz sonríe con una facilidad alquímica, debido a que la sonrisa es el claro reflejo de la presencia de DIOS en nuestra vida y con ello de una paz interior y una lealtad a la vida.

 

Cuesta lo mismo andar de malas que sonreír, sólo que los resultados son diferentes. Una sonrisa será siempre una contraseña visible de un alma que está abierta de par en par, lista para ser recipiendaria de las miles de bendiciones que la vida tiene especialmente para ti.

 

Lo de la sonrisa me recuerda que “un hombre y una mujer dormían profundamente como bebes inocentes, de repente como a las dos de la mañana se escuchan fuertes ruidos frente a la puerta de la casa. La mujer sobresaltada y completamente espantada, le dice al pela’o:

— ¡Levántate, que debe ser mi marido!

 

El tipo espantadísimo se levanta desnudo y salta como loco por la ventana con la ropa en la mano, se pega un madrazo en la cornisa, luego otro contra la noria, para posteriormente tropezar en una nopalera, empieza a correr hacia su carro. A los pocos minutos regresa y dice furioso:

— ¡‘Inche loca! ¡¡Yo soy tu marido!!

La mujer mirándolo de arriba a abajo le contesta:

— ¡‘endejo!… ¡¡¡ENTONCES POR QUÉ CORRISTE!!!”

 

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